Alcalde de Ibagué, un traidor del pueblo

Escribe. Luis Hernando Granada C.

No lo digo solo yo; lo dicen los que vienen y se enamoran de la ciudad; lo afirman los extranjeros que recorren sus sitios turísticos y los provenientes de otras ciudades, se quedan porque según ellos “Ibagué es un excelente vividero”.

Sí, gracias a Dios, en Ibagué se vive bien; es la única ciudad en Colombia que tiene las cuatro estaciones dependiendo del sitio donde la persona se ubique. Su comercio –el popular, ­no el de las grandes superficies–, es económico. Su música autóctona, sus mujeres hermosas y su gastronomía no tiene nada que envidiarle a ninguna otra región del país.

Todo esto quiere decir, que tenemos con qué; que lo único que nos ha hecho falta, a través de la historia, son gobernantes honestos, líderes que amen la ciudad, que se entreguen a ella, que la saquen adelante, porque a decir verdad, el único Alcalde al cual le debe mucho la ciudad en cuanto a desarrollo se refiere, fue al Doctor Francisco José Peñaloza Castro. De resto, Ibagué está pagando un karma con los gobernantes locales. El anterior, el camarada Jaramillo, porque era comunista, le falló a la ciudad… y el presente, Fabian Andrés Hurtado, por inexperto, traidor e irresponsable.

Una de las mayores desgracias que se ciernen sobre la Ciudad Musical de Colombia, es justamente el desempleo, que a diario sube, que a diario se nota en las calles y en el drama que viven muchas familias ibaguereñas, pero este tema parece no importarle al “excelentísimo” señor Alcalde.

Estamos en medio de una pandemia, y a través del Secretario de Cultura de Ibagué conocimos que una empresa de Pereira y otra de Armenia fueron las encargadas de desarrollar las actividades folclóricas que se realizaron el pasado fin de semana en Ibagué.

Fueron dos procesos para contratar el alquiler de cuatro carrozas con su respectivo sonido para realizar presencia institucional en 64 barrios.

Qué bueno; eso está bien, el folclor no debe morir a pesar de los atentados de la Corporación, pero lo inaceptable es que habiendo tanto talento, tanta creatividad en los ibaguereños y en los tolimenses, se contraten empresas foráneas, que obviamente le sacan de la boca el pan a los coterráneos.

Efectivamente, la Alcaldía de Ibagué pagará por el alquiler de cuatro carrozas con el sonido respectivo, la suma de $36.000.000 a la Fundación País Humano FPH de Pereira. Según la administración, con estas carrozas la Alcaldía hizo presencia artística en el marco de la versión 48 del Festival Folclórico Colombiano en las comunas de la ciudad.

Esta presencia, aunque es riesgosa porque las aglomeraciones no faltarán y menos los contagios del Covid-19, son excelentes, pero la gestión no deja de ser censurable porque Ibagué tiene artistas talentosos que pueden elaborar carrozas. Técnicos eléctricos que pueden hacerse cargo del alumbrado navideño y de otras actividades más, pero parece que ya es una norma traer gente de Pasto, Pereira, Armenia y de cualquier otro sitio a cambio de contratar personal de la región.

De otra parte conocimos que la actividad artística le costó a la ciudad, la suma de $35.581.000, y que el proceso fue ganado por Asoper, una empresa de Armenia.

Es loable desde luego, que la administración haya pensado y desarrolle lo que se ha llamado “El San Juan en casa”. De hecho muchos han visto y han participado en las serenatas, pero lamentablemente la gente es irresponsable, se aglomera, bebe, se abraza, grita y “disfruta”, pero en medio de ese goce, está el peligro del contagio.

¿Por qué el Alcalde y su “experto” grupo de asesores, no pensaron en realizar estas actividades folclóricas, por ejemplo en el Teatro Tolima o en el Centro de Convenciones de la Gobernación, a puerta cerrada y con transmisión en vivo y en directo de los excelentes canales de televisión que tenemos en la ciudad?… ¿Por qué se despilfarra dinero teniendo en cuenta la situación de los artistas tolimenses, que mal contados sobrepasa la suma de los 900 artistas? Lo anterior quiere decir que ya los censaron… ¿pero dónde están los auxilios para estos gestores culturales?

Señor Alcalde, qué pena con usted, pero si hay algo de lo cual carecemos es el regionalismo. Antioquia nos ha dado gran ejemplo en este sentido, porque sus gobernantes y sus coterráneos, aman la ciudad, prefieren su ciudad, sus gentes, sus tradiciones… y por eso avanzan. Si en el Tolima no hubiera talento; si en las universidades del Tolima no existieran grandes creativos, le aceptaría la importación de foráneos, pero una cosa, muy buena desde luego, es no dejar fallecer las fiestas, pero otra muy distinta es darle una bofetada a nuestros talentos. Primero lo nuestro y después… nos tomamos el tinto.

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