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Bolivia, sin alfombra y llena de mugre

Escribe: Hugo Marcelo Balderrama*

Penosamente, la realidad nos toca la puerta. La dictadura ya no tiene m谩s oportunidad de seguir pateando la pelota hacia adelante. Mucho menos de ocultar la mugre bajo la alfombra.

Durante la 茅poca del gasto irracional, muchos se beneficiaron del derroche. Los economistas otorgaban reconocimientos a Evo Morales, las universidades llenaban de doctorados honor铆ficos al cocalero, y una parte del empresariado boliviano vend铆a su libertad por unos d贸lares.

Despu茅s de la culminaci贸n del desorden y el bullicio carnavalero, muchos ciudadanos bolivianos se encontraron que los bancos hab铆an restringido la oferta de d贸lares al p煤blico. M谩s de uno protest贸 porque las instituciones financieras m谩s grandes de Bolivia no sean capaces de entregar ni siquiera 100 d贸lares. Y s铆, tienen mucha raz贸n. Pues no estamos ante una falta transitoria de la divisa norteamericana, sino ante un evidente caos econ贸mico. Pero, la pregunta es: 驴c贸mo llegamos hasta este punto?

El inicio de la crisis hay que rastrearla hasta, por lo menos, el a帽o 2006, cuando el Estado nacionaliz贸 la industria del gas. Para ese momento, producto de un irresponsable manejo del d贸lar por parte de la FED, la cotizaci贸n del precio de los hidrocarburos era algo in茅dito. El Movimiento Al Socialismo (MAS) tuvo en sus manos una cantidad de dinero jam谩s pensada por otro gobierno en la historia del pa铆s.

Obviamente, un gobierno con semejante cantidad de dinero siempre va a tener la tentaci贸n de agrandar su esfera de poder. De ah铆, que esa caja 鈥渃hica鈥 le haya servido a la pandilla azul para impulsar el mayor programa de gasto estatal de las 煤ltimas siete d茅cadas. Por ejemplo, el n煤mero de empleados p煤blicos creci贸 23% y el gasto destinado a salarios del Estado en 333%. De igual manera, se usaron esos fondos para construir obras civiles de gran envergadura. Pero he aqu铆 un detalle, todo, absolutamente todo, lo que hace el Estado es antiecon贸mico. Por eso muchas de esas obras se encuentran abandonadas, incluso nunca fueron utilizadas, otras ya ni existen.

A lo anterior hay que sumarle otra medida igual de peligrosa: el populismo crediticio. Es decir, comprar conciencias de la clase media con una rebaja artificial de los tipos de inter茅s. De esta manera el cr茅dito en Bolivia creci贸 a un ritmo promedio de 23% anual en los 煤ltimos a帽os. Las ciudades se llenaron de edificios nuevos y las calles de coches reci茅n salidos de las concesionarias. De repente, los bolivianos 茅ramos due帽os de departamentos y veh铆culos del a帽o.

Todo lo anterior motiv贸 a la dictadura boliviana a vender el cuento del 鈥渕ilagro鈥 econ贸mico. Pero lo que en realidad estaba sucediendo era un crecimiento insostenible en el tiempo. Pues el motor del progreso es el ahorro, y no el gasto. Es como aquel vecino que, sin contar con ahorros ni ingresos suficientes, gasta lo poco que tiene en una megafiesta con alcohol, drogas y prostitutas para todos.

Pero hay algo todav铆a peor. Veamos.

Despu茅s de la ca铆da del precio internacional del petr贸leo, por ende, del gas boliviano, el MAS no estaba dispuesto a parar la fiesta. Por eso, el gobierno se dedic贸 a acumular d茅ficits fiscales a un ritmo de 8% del PIB. Nuestra deuda se multiplic贸 14 veces desde 2007, cuando llegaba a algo m谩s de 2000 millones de d贸lares (17% del PIB), hasta llegar a m谩s de 32.000 millones hoy (m谩s de 80% del PIB). Por su parte, nuestra RIN, que llegaron a situarse en 15.000 millones de d贸lares en 2014, han ca铆do estrepitosamente hasta llegar a menos de 4.000 millones hoy. En sencillo, nos hipotecaron para sostener la fantas铆a y la jarana.

Durante la 茅poca del gasto irracional, muchos se beneficiaron del derroche. Los economistas otorgaban reconocimientos a Evo Morales, las universidades llenaban de doctorados honor铆ficos al cocalero, y una parte del empresariado boliviano vend铆a su libertad por unos d贸lares. Daba la impresi贸n de que mis compatriotas hab铆an perdido la br煤jula.

Penosamente, la realidad nos toca la puerta. La dictadura ya no tiene m谩s oportunidad de seguir pateando la pelota hacia adelante. Mucho menos de ocultar la mugre bajo la alfombra, ya que la cosa est谩 tan dura, que ni alfombra queda.

隆Pobre pa铆s!

* Hugo Marcelo Balderrama, Economista boliviano con maestr铆a en administraci贸n de empresas y PhD en econom铆a.

La obra m谩s controvertida en 茅sta 茅poca de p谩nico social y econ贸mico por su contenido sobre lo que ha sido la mafia transnacional comunista/socialista a trav茅s de la historia鈥

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