Calígula, Nerón y Petro

Escribe: David Rosenthal

Nombrar a su caballo predilecto Incitato como cónsul (una de las máximas magistraturas) y sacerdote romano, eso quiso hacer el desquiciado emperador Calígula. Pasó a la historia como un gobernante despótico, cruel y depravado.

Un claro ejemplo de la figura del tirano es Calígula, y sobre todo del autoritarismo y el abuso del poder. El acabamiento de Cayo Julio César Augusto Germánico fue claro y hasta común en los días de la república romana, tal como su antepasado Julio Cesar, un grupo de 30 conspiradores lo apuñaló el 24 de enero del año 41. Aquellos conspiradores en su mayoría miembros de aquel mítico y honorable Senado de la imponente Roma.

Los tiranos son figuras que se perfilan siempre en contra de la democracia, en el caso de Calígula se encaminó hacia la monarquía absolutista que tenía como fin algo que se puede resumir con la frase del célebre historiador, político y escritor inglés Lord Acton que dice: “El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Tras la desaparición de Calígula, el Senado que intentaba reconvertir a Roma en República, no lo logró y tuvo que continuar con el Imperio, en cabeza de su tío Claudio.

Nerón Claudio César Augusto Germánico, descendiente de Calígula, se le recuerda junto a este mismo como un déspota, acusado de incluso ejecutar a su madre Agripina y a su hermano Británico.

A Nerón se le conoce en la cultura popular por haber ordenado el gran incendio de Roma. Coinciden tres de los más importantes historiadores de la época, Dión Casio, Suetonio y Tácito, en que, Nerón persuadido por su deseo de destruir a Roma, envió a quemar la ciudad y ulteriormente mientras esto pasaba, él desde la colina Palatina o de Esquilino cantaba y tocaba la lira o la citara.

Ahora bien, que un gobernante proponga eliminar la Procuraduría, que es el ente disciplinario del Estado, es una movida autoritaria, tiránica, desleal y dictatorial.

¿Gustavo Petro pretende entonces convocar a una nueva constituyente? Esa es la gran interrogante. Una constituyente que le daría poderes absolutos propios a los de un dictador, que en la antigua Roma se conocía como dictator perpetuus a la figura política que permitía hacer lo que quisiera sin consultar al Senado quien ostentare este título. Asimismo, el solo hecho de hacerle perpetuo (ad perpetuitatem) significaba que nunca debería rendir cuentas.

También pareciera que Petro pensará en la figura del Triunvirato, en donde el poder recaería en los hombros de solo tres personas.

Así que, la democracia de Colombia está en riesgo cuando el presidente electo planea disolver instituciones tales como la Procuraduría, la Fiscalía y la Policía inclusive. La división de poderes es vital para la supervivencia y manutención del Estado, tal como Charles Louis de Secondat, barón de Montesquieu lo vio en sus días. Los poderes deben estar bien delimitados y equilibrados, eso fue lo que desarrolló el señor de la Brède y que se resume en este pasaje de su tratado “El espíritu de las leyes”: “En cada Estado existen tres clases de poderes: la potestad legislativa, la potestad ejecutiva de las cosas que proceden del derecho de gentes y la potestad ejecutiva de aquellas que dependen del derecho civil.”

En contraposición: “Cuando en la misma persona o en el mismo cuerpo de magistratura, la potestad legislativa y la potestad ejecutiva están reunidas, no puede haber libertad; porque se puede temer que el mismo monarca o senado pueda hacer leyes tiránicas, para ejecutarlas tiránicamente”.

@rosenthaaldavid

T. de El Exediente

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