Celsia, una empresa depredadora

Escribe: Luis Hernando Granada C.

Los colombianos siempre hemos tenido problemas y hemos sido v√≠ctimas de los abusos por parte de las empresas de servicios p√ļblicos: Energ√≠a, gas, acueducto y hasta telefon√≠a celular, forman parte de una mafia que exprime al m√°ximo a sus suscriptores.

Sin embargo, y en el caso del Tolima, luego de habernos librado de Enertolima, empresa que no produc√≠a sino que compraba y revend√≠a a altos precios la energ√≠a, ahora nos enfrentamos a Celsia, una empresa de energ√≠a del Grupo Argos, con un servicio irregular, muchos cortes repentinos e inexplicables y con el m√°s descarado abuso en su facturaci√≥n.

Las quejas son a granel y provienen de todos los rincones del Tolima, donde sus suscriptores pagan grandes sumas de dinero por servicios que no est√°n utilizando en estos momentos debido a la pandemia del Covid-19.

Restaurantes, oficinas, empresas de todo tipo cerradas por la bioseguridad, han registrado aumentos descarados y cínicos sin que nadie haga frente a esta situación.

La empresa, a trav√©s de sus puntos de atenci√≥n, la mayor√≠a cerrados y de sus l√≠neas de atenci√≥n al cliente, se burlan de los usuarios, sin que estos logren una soluci√≥n efectiva.Por lo general, no se obtiene ning√ļn tipo de respuesta ni a trav√©s de las l√≠neas telef√≥nicas ni por medio del sistema digital.

En Colombia contamos con la Ley 142 de 1994 o Ley de Servicios P√ļblicos Domiciliarios, ‚Äúpor la cual se establece el r√©gimen de los servicios p√ļblicos domiciliarios y se dictan otras disposiciones‚ÄĚ. Y se supone que su articulado es para favorecer a los usuarios. Sin embargo, la Ley es muy buena, pero en el papel.

Contamos tambi√©n con la Superintendencia de Servicios P√ļblicos, una entidad que solo ha actuado como c√≥mplice de estas empresas, porque despu√©s de muchas vueltas que le dan al cliente, √©ste termina pagando los abusos, so pena de que el servicio le sea suspendido.

Por el mismo a√Īo ‚Äď1994‚Äď, nuestro flamante y obsoleto Congreso de la Rep√ļblica, mediante las leyes 142 y 143, cre√≥ las comisiones de regulaci√≥n, con el fin de ‚Äúregular‚ÄĚ las actividades de los servicios p√ļblicos domiciliarios. Es decir, se cre√≥ la CREG, por parte del Presidente de la Rep√ļblica, mediante el Decreto 1524, que estableci√≥ que la Comisi√≥n de Regulaci√≥n de Energ√≠a y Gas ejercer√° las funciones que se√Īala el art√≠culo 23 de la Ley 143 de 1994 y, luego mediante el Decreto 2253 deleg√≥ en la Comisi√≥n de Regulaci√≥n de Energ√≠a y Gas las funciones presidenciales a las que se refiere el art√≠culo 68, y las disposiciones SC concordantes de la Ley 142 de 1994. En el a√Īo 2011, con la expedici√≥n de Decreto 4130, elGobierno Nacional le reasign√≥ a la CREG algunas funciones relacionadas con la ‚Äúregulaci√≥n‚ÄĚ de las actividades de la cadena de combustibles l√≠quidos derivados. Para el cumplimiento de estas funciones, el Gobierno Nacional, mediante Decreto 1260 de 2013, modific√≥ la estructura de la entidad e incorpor√≥ a la misma las funciones relacionadas con los sectores de energ√≠a el√©ctrica, gas combustible y combustibles l√≠quidos derivados.

Muchos Decretos, Leyes, modificaciones, y se supone que la CREG es una entidad eminentemente t√©cnica y su objetivo es lograr que los servicios de energ√≠a el√©ctrica, gas natural, gas licuado de petr√≥leo (GLP) y combustibles l√≠quidos se presten al mayor n√ļmero posible de personas, ‚Äúal menor costo posible‚ÄĚ.

Esto √ļltimo produce hilaridad porque su visi√≥n, misi√≥n u objetivos solo est√°n reflejados en elpapel y en los altos costos que significa sostener la burocracia correspondiente, pero de ah√≠, a que la CREG sirva de algo, es solo un sofisma de distracci√≥n.

Ya analic√© lo de Ley; ahora perm√≠tanme analizar algo m√°s doloroso: Se supone que el pueblo vota y elige a sus mandatarios, gobernadores, diputados, alcaldes, concejales, etc. con el √°nimo de que nos gobiernen y nosprotejan. Y claro; ellos nos gobiernan, pero no nos protegen. Todos se arropan con la misma cobija, y en silencio se comen la ‚Äúcoima‚ÄĚ respectiva porque de otra manera no habr√≠a tanto silencio c√≥mplice.

La Publicidad enga√Īosa

Hablando de c√≥mplices, de manera directa e indirecta, la empresa cuenta con la llamada ‚ÄúPublicidad enga√Īosa‚ÄĚ, y para tal efecto recurre a Periodistas y due√Īos de medios manejados por Comunicadores sin √©tica, que por una ‚Äúpinche‚ÄĚ pauta entran a defender losintereses de la depredadora.

¬ŅY las soluciones?

Algo tenemos que hacer, pero esto no se soluciona con est√ļpidos cacerolazos ni con obsoletas marchas. Y a lo mejor me tildar√°n de revolucionario, de incitador, y obviamente es posible que sobrevengan las amenazas, pero algo que le he propuesto a los inconformes, a los atracados inmisericordemente con las facturas de servicios p√ļblicos, es: Primero.- Entrar en desobediencia civil y no pagar las facturas de servicios p√ļblicos, y Segundo.- Exigirle al Gobernador y a los 47 Alcaldes del Tolima, la instalaci√≥n de paneles solares.

Para los que a√ļn no lo saben la energ√≠a solar es la producida por la luz ‚Äďenerg√≠a fotovoltaica‚Äď o el calor del sol ‚Äďtermosolar‚Äď para la generaci√≥n de electricidad o la producci√≥n.

Y esto no es un cuento; en gran medida, la Ley 1715 de 2014 fortaleci√≥ esfuerzos que se hab√≠an estancado en a√Īos anteriores para incentivar la apropiaci√≥n de la energ√≠a fotovoltaica.

Siempre en mis Notas Editoriales he sostenido que el Tolima crece, pero no se desarrolla, pero ahora, con estos abusos de Celsia, lo mejor es buscar una soluci√≥n efectiva y econ√≥mica, porque Celsia cobra a dedo y aunque afirme  lo contrario, atiende reclamos pero no soluciona nada.

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