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C贸mo el gran Imperio persa fue borrado de la historia

Restos del sal贸n principal del complejo Takhte Jamshid, Pers茅polis, que fue la capital del imperio persa aquem茅nida hasta que Alejandro Magno la redujo a escombros. Foto: Getty Images
Revista BBC HistoryExtra

Ni siquiera una campa帽a de desprestigio de 2.000 a帽os, instigada por los griegos, puede oscurecer los asombrosos logros de los antiguos persas.

El historiador y autor Lloyd Llewellyn-Jones, experto en Persia aquem茅nida y en la historia sociocultural griega, cuenta la historia de la dinast铆a iran铆 que forj贸 el mayor imperio que el mundo haya conocido.

Alrededor de 1943, el poeta y novelista hist贸rico brit谩nico Robert Graves escribi贸 el poema 鈥淟a versi贸n persa鈥 sobre la batalla de Marat贸n, librada en el 499 a.C. entre las fuerzas de Atenas y Persia.

Aclamado como un triunfo magn铆fico para los atenienses, Marat贸n se convirti贸 r谩pidamente en un mito en el mundo de habla griega. Cuando los persas fueron repelidos del suelo griego, naci贸 la leyenda de la heroica lucha por la libertad sobre el despotismo.

Y eso no es todo. Porque Europa, en esa lectura de la historia, tambi茅n naci贸 en Marat贸n.

Graves cuestion贸 esa postura y prefiri贸 leer las consecuencias de Marat贸n como el triunfo final de una exitosa y longeva campa帽a de propaganda ateniense.

El poema de Graves est谩 escrito desde el punto de vista de los 鈥減ersas amantes de la verdad鈥.

Para ellos, subraya, Marat贸n fue poco m谩s que una 鈥渆scaramuza trivial鈥 en los l铆mites occidentales de su imperio y ciertamente no el 鈥渋ntento grandioso y desafortunado de conquistar Grecia鈥 so帽ado por los atenienses y vendido a escolares europeos por generaciones.

Entre el ascenso de Ciro el Grande a mediados del siglo VI a.C. y la muerte de su descendiente Dar铆o III dos siglos despu茅s, los persas (con la formidable dinast铆a aquem茅nida a la cabeza) presidieron el imperio m谩s grande que el mundo hab铆a visto hasta entonces.

Fue un imperio construido sobre una infraestructura avanzada, tolerancia hacia las diversas culturas y religiones y, cuando fue necesario, una fuerza abrumadora.

Dado el inmenso poder que ejercieron durante 200 a帽os, no sorprende que Graves concluyera que los persas bien podr铆an haber considerado sus enredos con los griegos como un mero espect谩culo secundario. Sin embargo, el poeta nadaba contra la corriente.

La herencia griega

Durante la Ilustraci贸n, dos siglos antes, los intelectuales hab铆an teorizado sobre por qu茅 Occidente se hab铆a vuelto tan dominante en el orden mundial y hab铆a tenido tanto 茅xito en la expansi贸n de su civilizaci贸n.

Propusieron una teor铆a radical: la superioridad europea no proven铆a del cristianismo, como se hab铆a pensado anteriormente, sino de una tradici贸n cultural que comenz贸 en la antigua Grecia.

Los griegos, estipularon, inventaron la libertad y la racionalidad, y luego Roma esparci贸 estos preciosos dones por toda Europa en una serie de conquistas imperiales civilizadoras.

Otras culturas al margen de Grecia y Roma eran b谩rbaras.

Y los peores y m谩s amenazadores de los b谩rbaros eran los persas, con su b煤squeda de la dominaci贸n mundial.

Desde la era de las guerras greco-persas, los persas fueron los receptores de una campa帽a de desprestigio en la que se les presentaba como los opresores tir谩nicos del mundo libre.

Eso ha sido enormemente perjudicial para el estudio de la historia de la antigua Persia.

Y el problema se ha visto agravado por el hecho de que los persas no escribieron historia narrativa de la forma en que lo hicieron los griegos, sino que se basaron principalmente en narraciones orales, poes铆a y canciones para transmitir su pasado.

Salvado de la tiran铆a

驴Entonces, c贸mo pueden los historiadores liberar a los persas de la tiran铆a de la tradici贸n cl谩sica? 驴C贸mo podemos relacionar el auge y la ca铆da de su notable imperio desde una perspectiva que durante tanto tiempo estuvo fuera de la historia: la suya propia?

La respuesta la proporciona una variedad vertiginosa, pero maravillosamente esclarecedora, de fuentes genuinas. Hay inscripciones reales en el antiguo idioma persa; hay ricos archivos de documentos cuneiformes escritos en arcilla que nos hablan del funcionamiento del imperio, su econom铆a y su servicio civil; hay un dossier de arte -relieves en paredes, dise帽os textiles, trabajos en oro y plata- y una magn铆fica herencia de arqueolog铆a para contar la historia interna del pasado de Persia.

Gracias a la aparici贸n de esos tesoros, finalmente los persas cuentan con una plataforma para relatar su propia historia.

De reino a superpotencia

Esa historia comienza a mediados del siglo VI con el ascenso de uno de los gobernantes m谩s notables del mundo antiguo: Ciro II, o 鈥渆l Grande鈥.

Cuando lleg贸 al poder en 559 a.C., Persia era un peque帽o reino ubicado en el suroeste de Ir谩n, una de las varias tribus vasallas del reino de los medos. Cuando muri贸 en el 530 a.C., estaba en camino al estatus de superpotencia.

Luego enfrent贸 al poderoso reino de Lidia en Asia Menor, capturando su rica capital, Sardis, una victoria que le abri贸 el camino para apoderarse de otras ciudades importantes a lo largo de la costa j贸nica.

Otro hito lleg贸 en el 540 a.C. cuando Ciro lanz贸 un ataque contra el imperio neobabil贸nico, centrado en Mesopotamia, y entr贸 en la fabulosamente rica ciudad de Babilonia.

Gran parte de nuestro conocimiento sobre la ca铆da de Babilonia proviene del cilindro de Ciro. Como pieza de propaganda imperial, el cilindro intenta legitimar la conquista de Babilonia por parte de Ciro al representar al rey como el campe贸n elegido del dios Marduk. Tras la conquista de Babilonia, Ciro forj贸 un imperio verdaderamente internacional.

En Pasargada en Ir谩n, el rey construy贸 una tumba y un palacio con un jard铆n regado por una mir铆ada de canales de agua. El resultado fue nada menos que un para铆so en el desierto, que, con sus representaciones arquitect贸nicas de las culturas ahora bajo el dominio persa, reflejaba al imperio en miniatura.

La ret贸rica real enfatizaba que todas las naciones conquistadas estaban unidas al servicio del Gran Rey, cuyas leyes deb铆an obedecer y cuya majestad deb铆an defender.

El rey era respaldado por el gran dios Ahuramazda, quien le otorg贸 al monarca el don de la realeza para estabilizar el orden mundial, ya que el malestar y la rebeli贸n estaban vinculados al desorden c贸smico.

Ritos y rituales

Ciro el Grande muri贸 luchando contra una tribu de Asia central llamada los masagetas. Aunque su ca铆da asest贸 un duro golpe, no fue suficiente para revertir la expansi贸n del imperio. De hecho, su sucesor, Cambises II, agreg贸 un premio significativo a las posesiones imperiales de Persia: Egipto.

Las fuentes griegas retratan a Cambises como un d茅spota loco que oprim铆a tir谩nicamente a sus s煤bditos y degradaba imp铆amente las tradiciones religiosas de las naciones conquistadas, pero la evidencia arqueol贸gica de Egipto pinta un cuadro diferente. Indican que el rey adopt贸 una pol铆tica de armon铆a religiosa: las inscripciones del Serapeum de Menfis (524 a.C.) confirman que honr贸 la muerte de un toro sagrado con los debidos ritos y rituales.

La actitud de laissez faire hacia las diversas creencias religiosas y culturales exhibida por Cambises parece haber sido un sello distintivo del gobierno persa. Sin embargo, los aquem茅nides tambi茅n pod铆an emplear la fuerza bruta para salirse con la suya, como lo demuestra el ascenso del hombre que rivalizar铆a con Ciro II como el m谩s consumado de todos los gobernantes persas y presidir铆a el imperio en su cenit: Dar铆o el Grande. Despiadado y formidable Dar铆o le arrebat贸 el poder en 522 a.C. al hijo de Ciro, Bardiya, en un sangriento golpe de Estado en el palacio, y fue completamente despiadado cuando el imperio fue sacudido por una ola de revueltas. En poco m谩s de un a帽o, derrot贸, captur贸 y ejecut贸 a los l铆deres rebeldes, y durante el resto de su reinado de 36 a帽os nunca m谩s fue amenazado con un levantamiento.

Los textos persas contempor谩neos atestiguan el alcance del poder de Dar铆o y su ferocidad al defenderlo.

Seg煤n una fuente, el propio dios Ahuramazda le dio a Dar铆o 鈥渓a realeza de esta amplia Tierra con muchas tierras en ella: Persia, Media y las otras tierras de otras lenguas, de las monta帽as y las llanuras, de este lado del oc茅ano y del otro lado del oc茅ano, y de este lado del desierto y del otro lado del desierto鈥.

Palacio de Dar铆o en Pers茅polis. Foto: Getty Images

Sin embargo, la formidable reputaci贸n de Dar铆o no se bas贸 s贸lo en el poder铆o militar. Se asegur贸 de que se implementaran proyectos de ingenier铆a y construcci贸n en todo el imperio.

En Egipto construy贸 un canal entre el Nilo y el Mar Rojo. En el coraz贸n de Ir谩n, comenz贸 un gigantesco programa de construcci贸n en Pers茅polis, que se convertir铆a en la capital ceremonial de su imperio. A la ciudad elamita de Susa (oeste de Ir谩n) se le dio una nueva oportunidad de vida cuando se convirti贸 en la capital administrativa.

Satrap铆as

Presidir un imperio de m谩s de 3 millones de kil贸metros cuadrados presentaba un enorme desaf铆o log铆stico, incluso para un gobernante tan capaz como Dar铆o. Su soluci贸n fue dividir los territorios del imperio en satrap铆as administrativas (provincias) y entregar los puestos m谩s altos a un peque帽o grupo de hombres extra铆dos exclusivamente de los escalones m谩s altos de la aristocracia persa.

El sistema de satrap铆a es una de las principales razones por las que los persas pudieron controlar un imperio tan vasto durante tanto tiempo. Otro factor que le dio al imperio persa una ventaja competitiva cr铆tica fue la calidad de su infraestructura. Carreteras de primer orden conectaban los principales centros satrapiales con el n煤cleo imperial.

La mera inmensidad del imperio de Dar铆o tambi茅n se refleja en el arte aquem茅nida, esencialmente una mezcla ecl茅ctica de estilos y motivos extra铆dos de diferentes partes del imperio, pero fusionados para producir una apariencia distintiva y armoniosa que era claramente persa.

Exageraciones

A pesar de todos sus logros como guerrero y administrador, Dar铆o el Grande es recordado principalmente, al menos en Occidente, como el d茅spota cuyos designios sobre Grecia terminaron sangrientamente en la batalla de Marat贸n.

Si bien Dar铆o pudo haber tenido la ambici贸n de incorporar Grecia a su imperio, el relato de Her贸doto sobre las tensiones greco-persas exagera la respuesta persa a la resistencia griega.

Dar铆o muri贸 en el 486 a.C. y la tarea de expandir el imperio qued贸 en manos de su hijo Jerjes.

Al igual que su padre, para el nuevo rey los griegos fueron un hueso duro de roer.

Aunque captur贸 Atenas en el 480 a.C., sus fuerzas sufrieron serias derrotas ante los griegos tanto en el mar (Salamina) como en tierra (Platea y Micale).

Ante la realidad de que Grecia nunca se incorporar铆a a su imperio, Jerjes desisti贸 y regres贸 a casa.

El magno

El siguiente siglo y medio fue testigo de rebeliones internas, la p茅rdida y reconquista de Egipto y el aplastamiento de una revuelta en Sid贸n (en el actual L铆bano). A pesar de todas esas crisis, la primac铆a de Persia continu贸 sin ser cuestionada, hasta que, en el a帽o 330 a.C., surgi贸 en Grecia una figura que derribar铆a todo el edificio aquem茅nida en unos pocos a帽os: Alejandro Magno.

El rey encargado de detener al gigante macedonio fue Dar铆o III

El hecho de que no lo lograra ha sido una mancha en su reputaci贸n desde entonces, sin embargo Dar铆o fue un soldado valiente y un administrador capaz que representaba una seria amenaza para los sue帽os de gloria de Alejandro. Pero no pudo evitar dos p茅rdidas importantes en la batalla: en Issos en 333 a.C. y en Gaugamela en 331. Tras la segunda derrota, Dar铆o huy贸 a Ecbatana en el oeste de Ir谩n para tratar de reunir tropas, y de all铆 a Bactria, donde fue asesinado por su propio primo, Bessos.

La muerte de Dar铆o en el 330 a.C. marc贸 el fin del imperio persa y una nueva fase en la historia del mundo, una en la que Alejandro Magno construir铆a un imperio que eclipsar铆a incluso al de los persas.

Todo en familia

A pesar de las revueltas, los problemas fronterizos, las luchas por la sucesi贸n y los regicidios, el imperio persa hab铆a dominado enormes territorios y diversas poblaciones durante m谩s de dos siglos.

La pregunta que surge inevitablemente no es por qu茅 lleg贸 a su fin el imperio persa, sino m谩s bien, 驴c贸mo se mantuvo durante tanto tiempo?

Hay una respuesta fundamental a esa pregunta: la familia aquem茅nida nunca perdi贸 su control exclusivo sobre la realeza. Los aquem茅nidas dirigieron su imperio como un negocio familiar. Hubo rebeliones dentro de la casa imperial, es cierto, pero nunca para establecer estados separatistas, sino para establecer qui茅n deber铆a sentarse en el trono como cabeza de la familia.

Hoy, el estudio del imperio persa se est谩 expandiendo y floreciendo como nunca antes. Siguen apareciendo estudios textuales de fuentes ind铆genas persas y, desde la d茅cada de 1930, la arqueolog铆a del imperio ha producido hallazgos inesperados que constantemente obligan a los estudiosos a repensar nuestras definiciones de imperio.

Tomando prestado de Robert Graves, ahora es posible contar la versi贸n persa de la rica historia de Ir谩n.

T. de BBC HistoryExtra

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