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Del hijo Nicolás y la vice viajera

Escribe: Salud Hernández-Mora

Lo sospechoso es que el presidente iniciara una pelea de gallos con un final muy conveniente para sus intereses.

Cuando vi la foto del niño Petro besando el vientre de su pareja en una playa de San Andrés, pensé, o este diputado es desvergonzado y torpe por naturaleza o de pronto lo asesora Guanumen.

El petrista del todo vale. El que un día propone calumniar a un contrincante con las acusaciones más rastreras, al siguiente acepta un consulado en agradecimiento a los servicios prestados y después le encima un alto cargo para el papá.

El Gobierno del cambio en estado puro. Ni siquiera se da cuenta el hijo de papi de que aviva la imagen de presunto corrupto, ávido de la vida lujosa y el exhibicionismo narco que proyectó su exesposa (con pruebas). Y del típico manilargo que se considera intocable, así su poderoso papá lo negara una vez para luego arroparlo de manera sinuosa.

En cuanto a detalles de su vida personal, que Nicolás hace públicos –de lo contrario yo jamás lo abordaría–, denota un infantilismo incurable. Hacer gala del embarazo de su compañera para vengarse de las revelaciones de su ex sería propio de un culebrón vulgar. Pero no de un político que se hizo a la sombra del papá, que ahora lleva las riendas de Colombia.

Y preciso sube las fotos a Instagram cuando sus abogados intentan dilatar con leguleyadas el proceso sobre los presuntos dineros calientes destinados a la campaña de Petro Presidente. “Ahora entiendo por qué me mandaron a decir que recordara que pronto hay cambio de fiscal y procurador”, trinó Day Vásquez tras la maniobra.

Es innegable que las diferencias entre Francisco Barbosa y Gustavo Petro cruzaron la frontera de lo aceptable para adentrarse en arenas movedizas. Petro lo difamó tildándolo de promotor y encubridor de masacres y el fiscal le devolvió el guante acusándolo de querer matar a su familia, señalamiento igual de infundado. Lo sospechoso es que el presidente iniciara una pelea de gallos con un final muy conveniente para sus intereses. Desvía la atención sobre las (presuntas) irregularidades de su hijo y los fondos oscuros allegados a su campaña, sembrando dudas acerca de la imparcialidad de los investigadores.

Intuyo que lo hizo de cara a una posible demanda de su hijo ante la CIDH, donde se mueve a sus anchas. Y no olviden el reciente ataque en la OEA al exprocurador Ordóñez. Lo tildó de fascista, dando pie a que más adelante aleguen que Margarita Cabello sigue la misma línea.

Salvar a Nicolás no sería, en todo caso, una cuestión familiar, de amoroso papá lanzando un salvavidas al hijo corrupto (presunto). El presidente necesita, por un lado, ganar tiempo por las elecciones de octubre. Pero, aún más importante para su ego, evitar titulares internacionales donde lea: “Condenado por corrupción el hijo de Petro. Canalizó los aportes de personajes oscuros a la campaña presidencial de su padre”.

Aspira a sepultar el caso con la sempiterna excusa de que la ultraderecha busca su caída con inventos.

En cuanto a Francia, posee una arrogancia asombrosa. Se va ocho días al exterior, rodeada de un combo variopinto, y si criticas la inutilidad del elevado gasto, del exceso de días y los 53 acompañantes, te tildan de racista. Un victimismo que la calle ya no compra, de ahí el desplome de su popularidad.

No hay razón convincente para una gira improvisada a países donde ni siquiera tenemos embajador o embajada, por lo que no habría continuidad en las gestiones. Ningún otro vicepresidente pasó tantos días por fuera con tamaña comitiva. Que Francia declarara que se trata de “la región con más potencial de crecimiento económico del mundo”, lugar que le corresponde a Asia, o apelar al “intercambio de saberes”, como otro de los objetivos, insulta la inteligencia colectiva.

Además de que referirse a África como si fuese un solo país, es un rasgo a mitad de camino entre la ignorancia y cierto aire de superioridad. Nada tiene que ver Egipto con Kenia, ni Etiopía con Senegal, por poner un par de ejemplos. Pero Petro insiste en el populismo descarnado: “El mensaje subliminal es que se puede ir a Europa, pero no a África. ¿Por qué? ¿Porque la mayoría de su pueblo es negro? ¿Porque hay más pobres? Racismo puro y simple”, escribió el presidente tuitero.

Y cómo explicar que le crearon el Ministerio de la Igualdad y ahora se enfoca en abrir mercados. Entretanto, Verónica Alcocer se dedica a pomposas coronaciones y funerales. Cada una en su cuento y con vivas aspiraciones presidenciales.  

NOTA: Para responder a los veteranos de la fuerza pública que abarrotaron la Plaza de Bolívar y protagonizaron una concentración patriótica, emotiva, pacífica, Petro puso en Twitter una foto del recinto medio vacío, cuando apenas comenzaban a llegar manifestantes. Una manipulación impropia de un gobernante serio, responsable. Y contestó a su clamor de variar el rumbo del país con la 14 mesada, como si la concentración fuese por intereses particulares y no por una sincera preocupación por Colombia.

Le faltó grandeza al jefe del Estado. La grandeza que veteranos, como el General Rafael Colón, podrían regalarle porque les sobra.

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