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Desastre electoral arrasó el petrismo comunista

Escribe: Luis Hernando Granada C.*

La justicia divina se hizo presente; El día se mostraba sombrío; el amago de lluvia amenazaba casi un 70% del territorio colombiano, pero aun así, esa amenaza no fue suficiente para neutralizar otra amenaza: el avance peligroso del petrismo.

Pero no era solo la amenaza de la lluvia, porque la antesala de las elecciones, estuvo matizada de actos de violencia sin precedentes en la historia de nuestro país. La violencia ya había invadido no solo al campo, sino que se había infiltrado en las ciudades grandes y pequeñas.

El informe de la Fundación Paz y Reconciliación decía que 37 personas han sido asesinadas durante la campaña y 51 han sufrido un atentado. Ancianos, campesinos, ciudadanos de bien, comerciantes, periodistas, soldados, policías y hasta niños, cayeron bajo el imperio de la ley del hampa, de los grupos sediciosos que Petro está perdonando y de otras organizaciones delictivas, dentro del marco conceptual de la “paz total”, otro de los más viles cuentos del “presidente”. No obstante –a pesar de tantas amenazas–, los colombianos fuimos a las urnas a elegir alcaldes, gobernadores, diputados y concejales.

Para estas elecciones, en un “gobierno” que pregona la paz, la violencia galopa con más bríos con la complicidad no solo de la primera autoridad del país, sino de las fuerzas del orden, sometidas a la misma complicidad por el régimen alcahueta de la delincuencia.

Pero no solo fueron la amenaza de la delincuencia sino la pobreza y demás vejámenes y reformas a las que nos está sometiendo el mal llamado “presidente” de nuestra nación, las que llevaron al pueblo a no dejarse amenazar más por un ser egoísta, guerrillero, psicópata, arbitrario, caprichoso, violador de los Derechos Humanos y arrodillado ante las mafias comunistas/socialistas.

Se eligieron a 1.102 alcaldes y 32 gobernadores y además, a los miembros de los concejos municipales, de las asambleas departamentales y a los ediles de las JAL, que sumaban 132.553 candidatos.

Los riesgos eran grandes para el electorado, pero dice el viejo proverbio: “tanto rueda el cántaro al agua, hasta que por fin se rompe”… Y se rompió; Petro y sus secuaces no lograron su cometido porque en las cuatro grandes ciudades: Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, se impuso la Democracia, además de que el mismo objetivo se logró casi a nivel nacional. La violencia, traducida en amenazas de todo tipo no fue óbice para que el pueblo mostrara en las urnas la inconformidad ante un “gobierno” impositivo, dictatorial y agresivo. Solo en algunas ciudades y pueblos pequeños, donde los sediciosos hacen de las suyas con la mirada complaciente del “presidente”, el petrismo impuso sus fichas.

Y era que todo parecía estar escrito. Las encuestas decían claramente que Petro, por sus criminales reformas, por sus caprichos, por su arrogancia, por la entrega que recientemente le hizo a Cina de gran parte del país, por los constantes abusos en el precio de los combustibles, por la inflación –que no es del 12% como dice el Departamento Administrativo Nacional de Embustes -DANE- sino del 40 y 50% que es el valor que paga el consumidor final por los productos y mercancía–, y por otros grandes desmanes y atropellos.

Por eso había llegado el momento de reaccionar y eso, hasta los jóvenes lo entendieron. Y no solo lo entendieron sino que lo comprobaron: De gratuidad en la educación, cero huevito, cero pollito. De empleo para los jóvenes, igual. Entendieron los jóvenes, que es absurdo y criminal, quitarle a los ancianos y realmente necesitados, un auxilio mediocre para entregárselo, de manera más jugosa, a los vándalos, sicarios, violadores, extorsionistas y demás plaga criminal.

Los “mamertos”, una plaga en vía de extinción

Estos jóvenes, mal llamados “mamertos”, empezaron a entender y comprender lo que es el populismo, la mentira, la farsa, la hipocresía con la que siempre la mafia transnacional comunista/socialista ha sometido a las masas. Los jóvenes han vivido en carne propia el rechazo de las universidades para ingresar, o han escuchado la frase macabra de muchas empresas “No hay vacantes”. Por eso empezaron a retirarse de petrismo y unos pocos, solo participaban en las marchas petristas, cuando se les pagaba, al igual que a los indígenas, su participación en los llamados “estallidos sociales”.

El entusiasma juvenil por un petrismo más falso que su propio gestor o que una moneda de cuero,  empezó a descender; entendieron y se dieron cuenta, que eso de “vivir sabroso” solo era para ellos, para los capos, para los secuaces más cercanos al petrismo. De hecho en una encuesta realizada básicamente entre os jóvenes, el 65% afirmó no sentirse representados por el mal llamado “presidente”.

A luchar por el verdadero cambio

La gestión del “gobierno” Petro, en escasos 15 meses sólo ha provocado graves crisis y cambios, pero todos ellos, destructivos, porque lo que empieza mal, mal acaba. Desde que el siniestro personaje perdió ante Iván Duque la presidencia de la república, empezó su persecución de la manera más rastrera y vil que se tenga conocimiento: Organizó y patrocinó paros y marchas supuestamente “pacíficas”, pero el vandalismo iba incluido; las pérdidas fueron billonarias (con b) y superiores a las que causó la pandemia creada y lanzada al planeta por la China comunista.

Simultáneamente, ante el pánico que la izquierda siente por Uribe, varios de sus secuaces, entre ellos Gustavo Bobolívar, Iván Cepeda, Roy Barreras y otros más, se propusieron enviar a la cárcel al jefe del Centro Democrático, sin que hasta ahora lo hayan podido lograr.

El tiempo seguía pasando y mucho antes de lo permitido por la Constitución Nacional, Petro empezó su nueva campaña hacia la Casa de Bolívar, pero sin argumentos y solo a base de promesas falsas y alentadoras, pregonando  lo que llamó el “cambio”.

Todos creyeron de verdad en un “cambio”, sin sospechar que dicha “estrategia”, le serviría a él para sus criminales fines. Eso está demostrado en sus petro reformas, todas ellas lesivas para el pueblo. Veamos:

La Reforma Tributaria no era necesaria y menos de semejante valor porque Colombia lo que tiene es dinero; otra cosa muy distinta es que Petro no haya querido vender las propiedades que le han incautado a los grupos guerrilleros y de narcotráfico. Con referencia a la Reforma a la salud, lo que debe hacer es reformarla para bien y no acabar con ella para someternos a un servicio de salud tan mediocre y asesino como el de Cuba o Venezuela. La reforma pensional, debería obligar, dentro de su articulado a que los fondos de pensión le generen a los ahorradores unos intereses así sean mínimos porque ellos, llámense públicos o privados, ponen a producir esos dineros. La reforma laboral debe favorecer principalmente a los trabajadores y no a los empresarios que cada día explotan sin tregua ni compasión a los trabajadores. La Reforma política debe ajustarse no a favor de los servidores públicos con onerosos sueldos y prebendas, ni pensiones vitalicias. La Reforma a la justicia debe ser más implacable con los delincuentes, acabando la “casa por cárcel”, los “vencimientos de términos” y otras arandelas favorables para los criminales. Y así sucesivamente, todas las reformas, sin excepción, deben servirle al pueblo y no a los delincuentes que se enriquecen mientras el pueblo se empobrece.

¿Y cómo se enriquecen? Muy fácil: Un bodrio, un “instituto” innecesario es el llamado Ministerio de la Igualdad. Aparte de la Ministra, ésta tendrá cinco vice ministerios, cada uno, con un ingreso mensual, según la ley, de 13’438.925 pesos. Dentro del Minigualdad habrá ocho asesores que tendrán un salario de 9’360.615 pesos, dos conductores que devengarán 2’302.600 pesos cada uno y dos secretarios de despacho que ganarían, según la norma, 3’735.415 pesos.

En total, toda la nómina de despacho del nuevo ministerio tendrá un costo de 87 millones de pesos.

Adicionalmente, cada viceministro contará con un ‘asesor grado 12’ que tendrá un sueldo de 9’360.615 pesos.

En el decreto también se señala que se les asignará a cada una de estas nuevas entidades un auxiliar administrativo, que ganará 2’197.857 pesos, un conductor-mecánico, con un sueldo de 2.324.600 pesos; y un secretario ejecutivo cuyo salario será de 3’095.942 pesos.

Así las cosas, la suma de todos los salarios de nómina de los viceministerios da un total de 152 millones de pesos.

Para cubrir estas y otras necesidades de personal, de un Ministerio innecesario, se estableció una nómina de 706 personas en planta que suman 3.519 millones de pesos mensuales.

A lo anterior habría que agregarle otra exorbitante suma generada por el otro bodrio anticonstitucional impuesto por el camarada “Chucky” Santos y llamado JEP, antro donde los delincuentes, guerrilleros y narcotraficantes salen impolutos porque la “ley” de la JEP solo es aplicable a soldados y policías.

Dinero es lo que tiene Colombia, pero Petro lo está dilapidando en viajes. Ministerios obsoletos e innecesarios, viajes para hacerle mandados a sus secuaces comunistas y en otras bagatelas como los viajes de su mujer y los de la vice presidente.

Por eso ahora que el pueblo ha empezado a recuperar el norte, dándole esta muenda política, no se puede desfallecer en la lucha por recuperar la libertad, la verdadera paz y a Democracia. Partamos de la base que Petro no es el jefe de nadie; es solo un empleado más del pueblo colombiano y que ya es mucho el daño que nos está haciendo.

* Luis Hernando Granada C. Periodista y Publicista con más de 50 años de experiencia,
colaborador de varios medios escritos y digitales, ex subdirector de la Revista El Congreso,
Fundador y Director de los sitios web www.visiondeltolima.com y www.literaturaenlinea.com
Autor de la Novela “El Imperio del terror” y  de los libros “¿Y cómo es la vuelta”
y “La gran farsa de la izquierda” y Gestor Cultural del Tolima.

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