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EE.UU. sin justicia y presa fácil de extorsión

Escribe: José Gregorio Martínez*

El Gobierno de Joe Biden confirmó la liberación de Álex Saab como parte de un canje por rehenes estadounidenses que tenía el régimen de Nicolás Maduro en su poder. (PanAm Post)

El portavoz del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca, John Kirby, confirmó la liberación de Álex Saab con una nefasta excusa: a veces hay que tomar “decisiones difíciles” para rescatar a estadounidenses en el extranjero. El Secretario de Estado, Antony Blinken, agregó que esa era “la más alta prioridad”. Con esta decisión, el Gobierno de Joe Biden no solo muestra una enorme debilidad frente a un régimen autoritario sino que además anima al chavismo a seguir teniendo presos políticos para usar como fichas de cambio

El dictador venezolano Nicolás Maduro, por quien la Justicia estadounidense ofrece una recompensa de 15 millones de dólares por su captura por delitos de narcotráfico, le ganó la pulseada a Joe Biden, el presidente de la primera potencia mundial. Con la liberación de Álex Saab, el mandatario demócrata no solo pone por el piso a su país con la mayor muestra de debilidad frente a un régimen autoritario sino que además anima al chavismo a seguir teniendo presos políticos, pues ha confirmado que tener rehenes para usar como fichas de cambio siempre le da resultados.

Desde la tarde de este martes 19 de diciembre se corrió el rumor de que el régimen venezolano liberaría a dos estadounidenses presos en Caracas a cambio de Álex Saab. Otras versiones que han circularon el miércoles indicando que el número habría subido a diez. Y el portal venezolano El Pitazo aseguró que fuentes del oficialismo precisaron a este medio que Maduro liberará a 36 personas privadas de libertad en Venezuela por razones políticas a cambio de quien es señalado por EE. UU. como su testaferro y otros dos detenidos en territorio estadounidense que son de interés para la dictadura. Pero no importa cuántos sean.

La puerta giratoria no se detendrá. La historia ha demostrado que con esta maniobra empleada también en Cuba, las tiranías siempre tendrán la misma cantidad de presos políticos. Simplemente salen unos y entran otros.

Lo que el Gobierno de Joe Biden ha hecho con la liberación de Álex Saab equivale al pago de rescate a grupos extorsionadores que se lucran con este delito y se ven motivados a seguirlo cometiendo en la medida en que obtienen lo que piden. Hace apenas dos semanas, la Fiscalía a cargo del chavista Tarek William Saab inició una persecución judicial contra 13 opositores, la mayoría del partido de María Corina Machado, por el supuesto delito de “traición a la patria”. Con estas órdenes de detención emitidas y cualquier otra que se saquen bajo la manga se llenarán en pocos días las celdas que hoy están quedando vacías.

El fin de fin de EE.UU. como faro de la Democracia

La noticia sobre la liberación de Álex Saab la dio a conocer la agencia Associated Press, al asegurar que Washington excarceló a un estrecho aliado de Nicolás Maduro. Aunque inicialmente no precisó el nombre, era más que evidente que se trataba del empresario colombiano detenido el 12 de junio de 2020 en Cabo Verde y extraditado a EE. UU. casi año y medio después. El portavoz del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca, John Kirby, confirmó la información con una nefasta excusa: a veces hay que tomar “decisiones difíciles” para rescatar a estadounidenses en el extranjero. Esta declaración debió haber venido acompañada de una alerta a los estadounidenses de que no viajen al exterior, ya que todos serían vulnerables al secuestro cuando su gobierno cede ante cualquier extorsión.

Posteriormente, el Secretario de Estado de EE.UU, Antony Blinken, dejó claro que la prioridad de su país no es el retorno de la Democracia en Venezuela. “No tenemos prioridad más alta que la de hacer todo lo posible para traer a nuestros conciudadanos”. A esto agregó que en los últimos dos años, su gobierno ha logrado la liberación de 36 estadounidenses detenidos arbitrariamente. “Esto ha sido una prioridad para nosotros y también en el caso de Venezuela”.

Con la liberación de Álex Saab y el fallo del Tribunal Supremo de Colorado –conformado en su totalidad por jueces nominados por gobernadores demócratas–, contradiciendo a la Corte Suprema de EE.UU para impedir la participación de Donald Trump en las primarias republicanas, la justicia estadounidense está quedando al mismo nivel que el muy cuestionado sistema judicial de países como Nicaragua y Venezuela. La independencia de poderes y el rol de Estados Unidos como faro de la Democracia y la libertad en el continente ya son cosa del pasado.

¿Débil o cómplice?

La Administración demócrata suma otro enorme desacierto en su política exterior que tendrá repercusiones internas, mostrándose débil o cómplice frente a la dictadura venezolana, pues no conforme con haber liberado el año pasado a los sobrinos de Cilia Flores, quienes pagaban condena en EE. UU. por delitos de narcotráfico, hace dos meses concedió un alivio temporal de sanciones al petróleo y el gas venezolano y hoy confirma la liberación de Álex Saab, otorgándole a Maduro el mayor regalo que podía pedir para Navidad, puesto que esta detención se había convertido desde hace más de tres años en su mayor dolor de cabeza debido a la información confidencial sobre la cúpula del chavismo que él maneja.

El Gobierno de Joe Biden está consiguiendo liberar a rehenes estadounidenses que tenía Nicolás Maduro en su poder para usar como fichas de cambio. Nada nuevo. De la celebración de elecciones libres sin inhabilitados para garantizar el retorno del país a la Democracia no hay ni habrá noticias. El chavismo ha vuelto a hacer lo que lleva 25 años haciendo: mantener a más de 30 millones de venezolanos como rehenes sin que nadie se interese por esta liberación.

* José Gregorio Martínez, Periodista venezolano dedicado a las fuentes de Política y Economía. Editor jefe de PanAm Post. Experiencia previa en medios como NTN24, El Mundo Economía & Negocios, Diario La Verdad y Globovisión.

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