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El cambio no puede desconocer la Constituci贸n

Escribe: Bernardo Henao Jaramillo*

Los ind铆genas colombianos han recibido 35 millones de hect谩reas de tierra, donde cultivan principalmente coca, y aun as铆 quieren m谩s, y Petro les va a conceder m谩s tierras.

El presidente Gustavo Petro jur贸 cumplir con la Constituci贸n y en tan corto tiempo no puede haber olvidado su juramento.

Quienes en rigurosa formaci贸n votaron por Petro vienen invadiendo fincas en el Departamento del Cauca y atacando a los trabajadores de las mismas como parte de lo que denominaron 鈥渓iberaci贸n de la madre tierra鈥.

Colombia hoy vive una gris tranquilidad. A pesar de la certidumbre que una multitud de nacionales tienen sobre que el proceso electoral no habr铆a sido transparente y que quien rige los destinos del pa铆s no fue 鈥渄emocr谩ticamente鈥 elegido, lo cierto es que, en general, quienes apostaron en su contra agrupan esa misma mayor铆a ganadora que vot贸 NO por el Acuerdo de La Habana y que por sortilegios de quien detentaba el poder cambi贸 por un S脥.

Dicha colectividad representa un pueblo trabajador, creyente, so帽ador, amante de su patria, que considera que es en la legalidad y con su com煤n esfuerzo que lograr谩 que este pa铆s sea un referente mundial. Es por ello que, pese a su discrepancia con el acontecer, no acude a la violencia, a la destrucci贸n de lo que se ha construido. Tampoco tiene un pasado que lo deshonre, ni recurre a amenazas ni actitudes hostiles.

Surge, entonces, una obvia pregunta: 驴Cu谩l ser铆a la situaci贸n del pa铆s si quien actualmente detentara el poder no fuera Gustavo Petro? La respuesta no solo se encuentra en los medios de comunicaci贸n que anunciaban lo que 茅l mismo pronosticaba suceder铆a, as铆 como su hija y sus seguidores, tambi茅n se halla en la realidad que se vivi贸 hace algo m谩s de un a帽o, que bajo el pretexto por una reforma tributaria, mucho menos nociva para la clase media y empresarial que la ahora presentada, se desat贸 el terror, la intimidaci贸n y la estridencia, sin importar ni Colombia, ni el bien com煤n. Esa es la verdadera diferencia entre unos y otros.

Y como un actor activo de esa disensi贸n aparecen quienes se autodenominan 鈥渋nd铆genas鈥. Narra la historia que Am茅rica fue descubierta por Crist贸bal Col贸n, genov茅s al servicio de los Reyes Cat贸licos, Isabel de Castilla y Fernando de Arag贸n. Corr铆a el a帽o 1492. Este hecho desemboc贸 en la llamada conquista, con el prop贸sito de incorporar las tierras y sus habitantes a los dominios de los monarcas ib茅ricos. Entonces 驴qu茅 tenemos que ver los nacionales actuales con los hechos ocurridos hace ya m谩s de 500 a帽os? 驴por qu茅 se pretende hacernos responsables? 驴C贸mo podemos estar 鈥渆n deuda鈥 seg煤n cierta narrativa, con las poblaciones que hoy se auto adscriben de ind铆genas?

Una mirada a esas poblaciones nos dice que hay en Colombia, seg煤n el 煤ltimo censo, 1.905.617 ind铆genas. Representan escasamente un 4,4% de la poblaci贸n y poseen el 39,9% del territorio nacional. Este se compone de los llamados resguardos, 710, situados por todo el territorio del pa铆s. Su extensi贸n es de aproximadamente 35 millones de hect谩reas. Es un tercio de todo el territorio nacional que lo conforman 114 millones de hect谩reas. Ahora bien, estos ind铆genas, que han recibido gratuitamente la tierra y no pagan impuesto alguno, tambi茅n reciben cada a帽o por parte del gobierno est铆mulos y auxilios billonarios, cuyo destino hasta el momento es un misterio. Un estudio de la ONU encontr贸 en 2019 que en los resguardos hab铆a m谩s de 14.000 hect谩reas de cultivos il铆citos. Se dice que hace ya tiempo fueron iniciados en este asunto por las farc.

Seg煤n la sentencia T 001 de 2019 de la Corte Constitucional el ordenamiento jur铆dico constitucional contiene protecciones relevantes y espec铆ficas para los pueblos ind铆genas otorgando derechos de estos sobre sus territorios y definiendo en forma sobresaliente las figuras de los resguardos y de los territorios ind铆genas, estos 煤ltimos, como entidades territoriales con autonom铆a para la gesti贸n de sus intereses, derechos, funciones propias y competencias que deben ser definidas por el legislador a trav茅s de la Ley Org谩nica de Ordenamiento Territorial, y transitoriamente por el Gobierno mientras se expide dicha ley org谩nica, de conformidad con el art铆culo 151 superior. Sin embargo, en la pr谩ctica estos resguardos son vistos como territorios sin Dios ni ley, estados dentro del estado, con su propia justicia. Es probable que por ello 鈥渟ecuestren鈥 y amarren a miembros de las Fuerzas Militares de Colombia, ejecuten a conciudadanos, como d铆as atr谩s sucedi贸 en Bogot谩 y exijan respeto por su territorio pero no tengan consideraci贸n para 鈥渢omarse鈥 cualquier lugar del pa铆s.

As铆 las cosas, tenemos que quienes en rigurosa formaci贸n votaron por Petro, vienen invadiendo fincas en el Departamento del Cauca y atacando a los trabajadores de las mismas como parte de lo que denominaron 鈥渓iberaci贸n de la madre tierra鈥. En algunos sitios de esa regi贸n del pa铆s los corteros de ca帽a bloquearon la v铆a para exigirle a la fuerza p煤blica protecci贸n.

Si bien el nuevo gobierno cree que est谩 en deuda con el Consejo Regional Ind铆gena del Cauca (CRIC), por el apoyo que le brind贸 en su campa帽a electoral, tambi茅n lo es que el ejecutivo debe regirse por la Constituci贸n Pol铆tica y consecuentemente cumplir con el deber de salvaguardar y velar por la vida y el trabajo de quienes demandan su defensa, como tambi茅n amparar la propiedad privada, derecho que consagra el art铆culo 58 de la Constituci贸n Pol铆tica. Valga recordar que el presidente Gustavo Petro jur贸 cumplir con la Constituci贸n y en tan corto tiempo no puede haber olvidado su juramento. Entonces, resulta una salida en falso avalar y sugerir di谩logos frente a la afrenta que padecen los derechos de los trabajadores y de los propietarios.

Las tierras objeto de estos ataques, en jurisdicci贸n de los municipios de Caloto, Padilla, Miranda y Corinto, son terrenos productivos que est谩n siendo l铆citamente cultivados, a diferencia de la mayor铆a de los que detentan los invasores, por dem谩s improductivos. Sobra se帽alar que de conformidad con algunos an谩lisis, en promedio, a cada ind铆gena le corresponden 15,1 hect谩reas, cifra que supera el indicador de la tierra promedio por colombiano que se sit煤a en 1,8 hect谩reas. Significa que no requieren m谩s tierras.

Por todo lo anotado inentendibles, por decir lo menos, resultan en un Estado Social de Derecho las declaraciones de la ministra de Agricultura, Cecilia L贸pez Monta帽o, las que se conocieran en dialogo con la FM en el sentido de que el pa铆s ha cambiado y ahora hay que negociar con los ind铆genas aunque se tengan t铆tulos leg铆timos sobre la tierra, tales producen estupor y causan alarma, a la vez que la convierten en potencial auspiciadora de la vulneraci贸n de los comentados derechos, los que constitucionalmente tiene la misi贸n de preservar y proteger. Toda esa declaraci贸n constituye un incre铆ble atropello y con ello tambi茅n se siembran semillas de odio y violencia. Y ya conocemos eso.

Por 煤ltimo, recordemos que ind铆gena es la poblaci贸n original del territorio que habita. En ese sentido todos somos ind铆genas. 驴Por qu茅 entonces s茅 nos discrimina al no otorgarnos los mismos derechos? En medio de este delicado tema se conoce que la Corte Constitucional pronunciar谩 sentencia en materia de bald铆os y lo que se anticipa pueda ser la decisi贸n, podr铆a dar curso a un grave enfrentamiento futuro y a provocar nuevamente hechos de violencia de consecuencias impredecibles.

** Bernnardo Hennao Jaramillo, Abogado y presidente de la asociaci贸n 脷nete por Colombia.

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