El Mariel de Gustavo Petro

Escribe: Andr茅s Villota G贸mez 

Gustavo Petro, otro megaloman铆aco comunista (aunque suene a redundancia), perdi贸 el control de la situaci贸n.

Es evidente la intenci贸n de Gustavo Petro de seguir caus谩ndoles da帽o a los colombianos, abri茅ndoles las c谩rceles a los corruptos.

En abril de 1980, hace justo 42 a帽os, un conductor de bus municipal estrell贸 deliberadamente su automotor contra la puerta principal de la Embajada de Per煤 en La Habana, Cuba. La intenci贸n del se帽or conductor era pedir asilo pol铆tico ante el gobierno peruano, hastiado de vivir en una dictadura genocida, acosado por el hambre, la violaci贸n sistem谩tica de los derechos humanos y la p茅rdida absoluta de la libertad. Aprovechando la oportunidad, todos los pasajeros del bus, se le unieron en su prop贸sito y fueron acogidos en territorio peruano.

Fidel Castro, como buen tirano, desconoci贸 la figura diplom谩tica del asilo y la Convenci贸n de Viena sobre Relaciones Diplom谩ticas, descalificando a los cubanos que escaparon de sus garras, acus谩ndolos de ser antisociales y depravados sexuales con el aplauso de los escritores ultracastristas, Gabriel Garc铆a M谩rquez y Juan Bosh Gavi帽o, que se encontraban, en primera fila, presenciando el discurso del dictador. Tambi茅n retir贸 la escolta y la protecci贸n policial que ten铆a la sede diplom谩tica de Per煤, lo que fue aprovechado por miles de cubanos que llegaron a la embajada con la misma intenci贸n que la de los pasajeros del bus.

El pueblo cubano hab铆a respaldado una revoluci贸n que cambi贸 a Fulgencio Batista por Fidel Castro, un dictador peor, mucho m谩s atroz, sanguinario y salvaje. La solicitud de asilo de ese conductor de bus se convirti贸 en un gran estallido social, una inmensa protesta social que le permiti贸 a los cubanos decirle a Fidel y Ra煤l Castro, en su cara, que eran unos desgraciados, asesinos, cobardes, criminales, cuando fueron a los alrededores de la Embajada del Per煤 a tratar de apaciguar los 谩nimos.

La KGB sovi茅tica le aconsej贸 a Castro que dejara salir a los que se quisieran ir, no sin antes, darles unas buenas palizas, echarles bala y usarlos para amedrentar a los que se les ocurriera hacer lo mismo para que no le da帽aran m谩s su imagen ante el mundo. Fidel Castro le hizo caso a lo que le mand贸 a decir el dictador Leonid Br茅zhnev, pero tambi茅n incluy贸 dentro de ese grupo de cubanos a los enfermos mentales, a los homosexuales y, a los asesinos m谩s peligrosos que sac贸 de las c谩rceles para embarcarlos hacia los Estados Unidos en el puerto de Mariel.

Un megalomaniaco como Fidel Castro, en medio de su delirio de grandeza, al perder el control sobre una situaci贸n, se vuelve agresivo contra todos los que considera como sus enemigos porque le quieren hacer da帽o. La paranoia es un rasgo del megal贸mano. Su enemigo era los Estados Unidos y como el comunista promedio es homof贸bico, Castro crey贸 que le iba a hacer mucho da帽o a la sociedad estadounidense envi谩ndole barcos llenos de homosexuales, iba a sobrecargar el sistema de salud con los enfermos mentales que sac贸 de los manicomios e iba a crear caos y violencia en las calles con los asesinos que sac贸 de las c谩rceles cubanas.

El 9 de abril de 1948, Fidel Castro, ya hab铆a experimentado esa sensaci贸n de perder el control de una situaci贸n, despu茅s de acompa帽ar a Roberto del Pino a asesinar a Jorge Eliecer Gait谩n. La siguiente parte del plan para consolidar la revoluci贸n y presionar la renuncia de Mariano Ospina P茅rez, era secuestrar a dos de los hijos del presidente.

Los jesuitas que hab铆an llegado a Colombia, huyendo del terror rojo de Francisco Largo Caballero, l铆der supremo del Partido Socialista Obrero Espa帽ol (PSOE) que orden贸 el exterminio de todo el clero cat贸lico, conoc铆an a la perfecci贸n el accionar cobarde de los comunistas por lo que hab铆an ordenado, desde temprano la evacuaci贸n de todos los ni帽os del colegio.

Cuando Fidel Castro lleg贸 al colegio, lo encontr贸 vac铆o. Mont贸 en c贸lera y le orden贸 a la chusma que lo acompa帽aba, destruirlo todo e incendiar los salones de clase porque, en ese momento, los jesuitas eran sus enemigos que le hab铆an da帽ado la misi贸n encomendada y peligraba el bono de 茅xito que le prometi贸 el presidente venezolano R贸mulo Betancourt que, a su vez, era la marioneta de Stalin.

Es tan proverbial la megaloman铆a de Fidel Castro que cuando el canadiense Justin Trudeau tom贸 medidas agresivas en contra de la protesta social pacifica de los conductores de cami贸n porque los ve铆a como sus enemigos que lo quer铆an tumbar, los canadienses empezaron a decir que Trudeau era hijo de Fidel Castro. Tambi茅n, Adolfo Hitler, otro megal贸mano comunista, cuando se dio cuenta que hab铆a perdido la guerra, le dio la orden a Albert Speer de destruir toda la infraestructura civil alemana porque cre铆a que el pueblo alem谩n estaba en contra de 茅l, era su enemigo y que por eso hab铆a perdido la guerra.

Petro, el megal贸mano colombiano

Gustavo Petro, otro megaloman铆aco comunista (aunque suene a redundancia), perdi贸 el control de la situaci贸n. En medio de su delirio de grandeza, se daba como seguro ganador en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del a帽o 2018. Perdi贸, y culp贸 de su rev茅s a todos los colombianos que los ve como sus enemigos por no haberlo elegido, a 茅l, un iluminado, un ungido.

Su primera reacci贸n fue agredirlos, amenazarlos a todos con unos escuadrones fascistas que iban a sembrar el terror en las calles colombianas. Cumpli贸 con sus amenazas. Resucit贸 al M-19, cre贸 La Primera L铆nea y se apoder贸 de la Guardia Ind铆gena que Juan Manuel Santos hab铆a convertido en el primer Grupo Paramilitar colombiano, armado y equipado por el Estado durante su gobierno.

En medio de sus delirios de grandeza, asumi贸 que nadie se iba a dar cuenta si se robaba el resultado de las elecciones parlamentarias, pero lo pillaron y lo denunci贸 la oeneg茅 Transparencia por Colombia, con miles de pruebas en su contra.

Nombr贸 como su candidata a vicepresidente a una militante de su propio movimiento pol铆tico, lo que le quit贸 la posibilidad de hacer crecer su votaci贸n, a la vez que los partidos pol铆ticos con los que pretend铆a hacer alianzas, le dieron la espalda cuando el grupo terrorista eln anunci贸 su apoyo a la campa帽a presidencial del Pacto Hist贸rico.

El desespero causado por saber que est谩 perdiendo la oportunidad de ser elegido como presidente de Colombia en las urnas, le hace ver a los colombianos como sus enemigos porque no lo van a elegir y porque, si quiere repetir el fraude electoral del Congreso, le va a quedar mucho m谩s dif铆cil justificar el resultado si no tiene un parapeto que valide los votos necesarios para darle la victoria, que le deben aparecer en la Registradur铆a bajo el mando de Alexander Vega.

La agresividad mostrada por Gustavo Petro contra los colombianos confirma que los sigue viendo como a sus enemigos. Una muestra de su agresividad fue el haber incluido en su equipo de campa帽a a los m谩s prominentes ultrasantistas, los miembros del equipo de gobierno de Juan Manuel Santos, el gobierno percibido como el m谩s corrupto en los 200 a帽os de vida republicana de Colombia. Con el fichaje del ultrasantista Alfonso Prada, por ejemplo, anuncia que durante su gobierno va a volver el saqueo inclemente del erario p煤blico, el robo del patrimonio de todos los colombianos.

La propuesta del perd贸n social para los corruptos convoc贸 al ultrasantismo no solo por el concepto de la psiquiatr铆a francesa del folie 脿 deux (locura compartida) en la que Santos y sus pocos seguidores siguen teniendo delirios de grandeza iguales o peores que los de Gustavo Petro sino porque, con Petro en el poder, se va a perpetuar la impunidad en el caso de Odebrecht, las altas cortes van a seguir permitiendo que Colombia siga siendo el 煤nico pa铆s en el mundo en el que no le pas贸 nada a ninguno de los altos funcionarios involucrados en esa trama de corrupci贸n.

Tambi茅n puede ser una oportunidad de oro para recomponer sus finanzas personales, en caso de que sea verdad ese rumor que dice que el principal banquero de los corruptos se quebr贸 y que perdieron toda su fortuna mal habida, los m谩s corruptos del planeta.

Es evidente la intenci贸n de Gustavo Petro de seguir caus谩ndoles da帽o a los colombianos, sus enemigos, abri茅ndoles las c谩rceles a los corruptos que sirvan de parapeto para justificar la aparici贸n de los votos que, en franca lid, jam谩s conseguir铆a. Y para que hagan parte de su gobierno y colaboren en el desfalc贸 m谩s grande de los recursos p煤blicos que haya tenido lugar en Colombia, incluso peor, que el saqueo ocurrido durante los ocho a帽os del gobierno de Juan Manuel Santos.

El Mariel de Gustavo Petro va a llenar de corruptos a la sociedad colombiana sac谩ndolos de las c谩rceles, a unos, e invit谩ndolos a su equipo de gobierno a los que a煤n gozan de libertad. Los barcos se est谩n llenando de los m谩s corruptos, depende de los colombianos que esos barcos puedan zarpar y llegar a puerto seguro.

* Andr茅s Villota G贸mez es consultor en temas de inversi贸n responsable y sostenible, y es excorredor de bolsa con m谩s de 20 a帽os de experiencia en el mercado burs谩til colombiano

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