https://visiondeltolima.com

El mundo sería un paraíso… sin psicópatas (Parte II)

Escribe: Luis Hernando Granada C.*

La pobreza de los pueblos, las migraciones masivas, el derramamiento de sangre inocente y muchos otras depravaciones, solo obedece a la existencia de los gobernantes psicópatas a lo largo de la historia.

Desde Calígula, –para no retroceder más en el tiempo–, en la actualización pasada hice un breve análisis –que fue ampliado en mi libro “La gran farsa de la izquierda”–, (www.literaturaenlinea.com) sobre unos pocos psicópatas que sembraron el terror y de otros que siguen haciéndolo a través de sus caprichos albergados en sus mentes enajenadas.

Y obviamente, como no se puede retroceder el tiempo, no vale la pena hablar de esos personajes tristemente célebres. Por eso vale la pena es conocer y analizar el peligro que se cierne sobre Colombia a través de la presencia de Gustavo Petro.

He aquí parte de su prontuario delictivo, el mismo que muchos jóvenes –hoy llamados mamertos– y no pocos ingenuos, no conocen.

Gustavo Petro nació en Ciénaga, Córdoba en 1960, pero cuando sus padres se fueron a vivir a Zipaquirá, Petro se fue con ellos y allí se le dio vida al M-19 junto con otro criminal, Everth Bustamante. Su vida era de ocio; se la pasaba en las esquinas reunido con vagos y delincuentes de todas las calañas hasta que se vinculó a la guerrilla a los 17 años. Su carácter de psicópata dicen que proviene del rechazo sufrido en su infancia y juventud, que lo condujo a odiar a la sociedad.

Esto fue aprovechado por los jefes de la organización terrorista en 1978, cuando lo encargaron de guardar las armas que el M-19 había robado del Cantón Norte en Bogotá. Como no lo descubrieron, se creyó una especie de Robín Hood en Zipaquirá, y en medio de las drogas y el desenfreno sexual, Petro empezó a desinhibirse y dio sus primeros pasos como travesti. Vestido como mujer, fue atrapado por el ejército unos años más tarde.

Tal vez para disimular, como hacen muchos, Petro asistía a clases en la Externado pero se entrenaba en el manejo de armas en Zipaquirá, junto a otros jóvenes reclutados por los bandidos.

Su carrera delictiva seguía y en 981, los terroristas le financiaron su elección como Personero de Zipaquirá y luego como concejal, en 1984. Por la misma época decide hacer pública su militancia terrorista aprovechando que Belisario Betancur había indultado a varios criminales de las guerrillas e iniciaba un proceso de diálogos de paz.

Secretamente, el M-19, financiado por Pablo Escobar, planeó tomarse el poder asaltando el Palacio de Justicia, con las fatales y criminales consecuencia que Colombia conoce.

Por su parte Everth Bustamante, alias “Marcos” fue el encargado de buscar el apoyo de los sandinistas, junto con la ayuda en Francia, Austria y Suecia para que abrieran sus puertas a los criminales en caso de que algo fallara y, por supuesto, de facilitar el flujo de armas para el asalto, procedentes de Nicaragua, El Salvador, Venezuela y la Libia de Gadafi.

El 20 de junio de 1985 el M-19 decide romper la tregua con el gobierno de Betancur, porque ya estaba suficientemente armado y creía que podía tomarse el poder “a la vuelta de la esquina” como decía Carlos Pizarro, alias “Carroloco”.

Siempre cobarde, Petro se lanzó a la clandestinidad muy asustado porque jamás se imaginó en combate contra el ejército. Su temor lo llevó, no al monte, sino a esconderse en una casa de Zipaquirá llena de armas en donde fue capturado en una de sus reuniones pervertidas, vestido de mujer, con peluca, maquillado como vagabunda y hasta con pistolita en sus ligueros de mujer. Fue un cuadro realmente surrealista.

Al caer preso quedó inhabilitado para ejercer cargos públicos. Vale la pena anotar, que Gustavo Petro fue capturado por un delito grave, introducido en el Decreto 1038/84 debido al asesinato de Lara Bonilla. Fue una respuesta contra el terrorismo. Este delito de “porte ilegal de armas”, considerado de suma gravedad en esas circunstancias, fue añadido al Decreto mencionado mediante el Decreto 1056/84 y estaba bajo jurisdicción de la Justicia Penal Militar, según lo había definido ya la misma Corte Suprema de Justicia.

Pero mentiroso como siempre, el terrorista Petro siempre ha dicho que fue capturado por una “contravención” y no por un delito, razón por la cual sí podía ser congresista y posteriormente alcalde de Bogotá. Pero las contravenciones están muy bien definidas en el Decreto 1058/84: “andar encapuchado, con gasolina, permanganato de potasio, precursores químicos, etc.”, cosas que estaban a cargo de inspectores de policía y alcaldes.

Así que Petro, capturado por el grave delito de porte ilegal de armas, pasa a manos de la Justicia Penal Militar y es condenado a 18 meses de cárcel. No hay tal de que ese decreto se haya inventado exclusivamente para él, como afirma demencialmente, sino que se había expedido más de un año antes de su captura.

El día de la condena de Petro, sucede lo del Palacio de Justicia. Ese 6 de noviembre de 1985 Petro, en su delirio, cree lo que ha dicho Pizarro, que la toma del poder está cerca, y trata de organizar infructuosamente una insurrección carcelaria, pero le sale mal. Los nefastos resultados del Palacio de Nariño, ya el país los conoce. Varios de los terroristas salen del país y Everth Bustamante, un asesino y psicópata de lo peor de ese grupo, les consigue asilo en varios países.

Petro sale libre por pena cumplida y, flojo y cobarde como todos esos bandidos, lleva sus credenciales ante las autoridades judiciales para acogerse a Ley de Indulto de 1989 (Ley 77/89 Decreto 206/90) para hacerse acreedor a los multimillonarios auxilios que el gobierno empieza a proveerles. Este Decreto nace de una orden expresa de captura que el Juzgado 31 de Instrucción criminal Ambulante expidió contra Gustavo Petro, Everth Bustamante, Otty Patiño, Carlos Erazo, Gerardo Ardila, Libardo Parra, Eduardo Chávez, Rosemberg Pabón, Jesús Artunduaga y Vera Grabe por los delitos de rebelión, homicidio, tentativa de homicidio, secuestro y falsedad. Obviamente por los hechos del Palacio de Justicia, que todos estos bandidos han negado sistemáticamente. Así que el Decreto 206 del 90 salva a los terroristas de su justo castigo.

Alguien cercano al M-19 convence al entonces Senador Álvaro Uribe Vélez de ser ponente del indulto total. Y el Senador cae redondo en la trampa, alimentando a los buitres que de ahí en adelante solo han intentado asesinarlo o encarcelarlo.

Entonces, con base en la legislación actual y de la época, nadie que haya sido condenado –como como lo fue Petro– y pagado su pena –como la pagó Petro– podría ser elegido congresista ni a cargo alguno de elección popular. Pero el Consejo Nacional Electoral se hizo el de la vista gorda. En septiembre de 2010 el Tribunal Superior de Bogotá reafirmó que los delitos como el secuestro, que son de lesa humanidad, no pueden ser indultables. Pero Petro, Everth, Otty, Navarro y los otros siguen por ahí, como si nada, a pesar de haber cometido delitos de lesa humanidad.

Por eso sus criminales acciones siguen. En 1992, ya gozando del botín de sus delitos, Petro y los otros bandidos del M-19, incluido Everth, ayudan a Hugo Chávez y el resto de militares golpistas y posibilitan el traslado de estos hacia Ecuador y Perú, donde son asilados.

En 1994, Chávez y los otros insurrectos son indultados por el presidente venezolano Rafael Caldera y nace la estrecha amistad con el tirano venezolano que, luego financiaría las campañas políticas del Polo Democrático, creado por el M-19.

En sus días de bandido en la clandestinidad, Petro administró algunas de las “cárceles del pueblo”, donde le dio rienda suelta a sus peores aberraciones defecando sobre los retenidos en los socavones. Eran como muchos lo saben, lugares infames donde tenían a los secuestrados. Se acusa a Petro de haber participado en la violación de una de las secuestradas, “y cuyo dinero pagado por su rescate pasó a sus cuentas personales, a las de Navarro y a las de Otty Patiño”.

Una fuente de inteligencia nos relató que Petro, personalmente, haciendo gala del sadismo que caracteriza a los psicópatas, quemó vivos a varios policías que secuestraron en el Cauca. Los mismos acusadores de la violación de una secuestrada, dicen que Petro, Everth Bustamante, los hermanos Antonio y Jaime Navarro Wolf, Ramiro y Carlos Alonso Lucio, y otros, fueron los inauguradores de una base del Cartel de Medellín en Cuba, como mandaderos de Pablo Escobar Gaviria.

El M-19 no se desmovilizó jamás, como tampoco lo ha hecho ni lo harían las farc ni el eln. Y por supuesto Gustavo Petro tampoco. “Quedó un comando clandestino dedicado a conseguir dinero para las campañas políticas de Navarro, de Vera y de Petro”, como lo declara un bandido que confesó esto: “Y en las operaciones de ese comando se violaron muchos derechos humanos”. (por ejemplo: los derechos humanos de los banqueros que se secuestraron en Panamá para apropiarse por las malas de los dineros consignados en cuentas bancarias y de claves cifradas no reveladas por los comandantes del M-19 fallecidos). La Dirección del M-19 denominó a ese comando Asterix, y el responsable en la legalidad era Gustavo Petro y es la razón por la cual Petro pasa de ser un anodino militante del M-19 a representarlo en la “vida legal” y esos recursos recuperados o conseguidos en otras acciones se conocieron en la intimidad de los ex comandantes como Petro dólares.?

Hay que mencionar también que el terrorista, Petro, se inventó la calumnia de que había sido torturado cuando lo capturaron en 1985, y que el torturador personal fue el entonces Teniente Coronel Alfonso Plazas Vega, entre el 4 y el 8 de octubre de 1985. Petro “recordó” exactamente el bigote de Plazas, su uniforme, las condecoraciones. “Recordó” bajo juramento cómo Plazas Vega ordenó cada una de sus torturas. Pero este malévolo y demente criminal y asesino no pudo imaginar que Plazas Vega, antes del asalto al Palacio de Justicia, estaba de vacaciones en España, como lo demostró ampliamente el Coronel con las documentaciones del caso. El bandido Petro no tuvo más remedio que ofrecer disculpas públicas a Plazas Vega en un programa de radio.

Durante el gobierno de César Gaviria, se realizaron varias reuniones del M-19, durante el proceso de desmovilización, dejando muy clara la intención de engañar al pueblo colombiano con el artilugio de la paz. La paz siempre ha sido el caballito de batalla de estos psicópatas, además del también conocido “cambio”.

¿Quién no quiere la paz? Todos los colombianos de bien queremos la paz, pero en un país como  Colombia donde l narcotráfico impera, esa paz es imposible. No pasa de ser otra de las falsas promesas de la izquierda comunista/socialista.

Ese es, a grandes rasgos, el bandido indultado Gustavo Petro, el secuestrador, el violador, el asesino, el homicida, el terrorista indultado que fue congresista, alcalde de Bogotá y ahora “presidente” de le República, que impulsó la candidatura de Antanas Mockus a la Alcaldía, que apoyó a tantos criminales. Ese es Petro, el ladrón, el encubridor de los Nule, el alcahueta de sus parientes destructores del medio ambiente y urbanizadores piratas.

Ese es Petro, el travesti, el hampón que indultaron para que terminara robando a Bogotá, sumiéndola en el atraso infernal, la delincuencia y la podredumbre que él aprendió de la mano de sus tutores y maestros en el hampa, Everth Bustamante y Carlos Pizarro.

Queda algo pendiente que podría ser la respuesta que se hacen muchos colombianos: ¿Cómo llegó a la Presidencia? Hay muchas especulaciones mezcladas con granes verdades. Pero teniendo en cuenta su carácter de psicópata, nada será extraño proveniendo de una criatura que nació para el mal.

Espere la tercera y última parte.

* Luis Hernando Granada C., Periodista, Publicista con más de 50 años de experiencia, Ex subdirector de la Revista El Congreso y de otros medios. Director fundador de www.visiondeltolima.com y www.literaturaenlinea.com, Autor de la Novela “El Imperio del terror” y el libro “La gran farsa de la izquierda”, Gestor Cultural del Tolima y amante fiel de la Libertad y la Democracia. 

La obra más controvertida en esta época de pánico social y económico por su contenido sobre lo que ha sido la mafia transnacional comunista/socialista a través de la historia…

Ver información para adquirirlo en

www.literaturaenlinea.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *