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El New York Times, tras años de complacer al PCCh, ahora atacará a Shen Yun

Escribe: Peter Svab

Con un largo historial de restar importancia o ignorar los graves abusos contra los derechos humanos en China, The New York Times se dirige ahora contra los disidentes chinos en Estados Unidos.

El New York Times lleva casi seis meses preparando un artículo contra Shen Yun Performing Arts, según averiguó The Epoch Times.

Las comunicaciones obtenidas por The Epoch Times sugieren que el artículo, que aún no se ha publicado, servirá a los intereses del Partido Comunista Chino (PCCh) en su campaña de represión transnacional contra Shen Yun.

Shen Yun, con sede en Nueva York, cuya misión es revivir la cultura tradicional china y cuyo lema es “China antes del comunismo”, ha sido una gran piedra en el zapato de Beijing durante casi dos décadas.

En su campaña, el PCCh ha utilizado una plétora de tácticas para obstruir a Shen Yun —que cada año actúa para un millón de personas en todo el mundo— entre ellas intentar presionar a los teatros para que suspendan los espectáculos, perseguir a los familiares de los artistas en China y secuestrar el sistema judicial estadounidense para sus fines.

El pasado mes, el FBI detuvo a dos presuntos agentes chinos que intentaron sobornar con decenas de miles de dólares a un agente del FBI que se hacía pasar por funcionario del IRS, en un intento de revocar la condición de organización sin ánimo de lucro de Shen Yun.

El Departamento de Justicia indicó que los dos presuntos agentes del PCCh también intentaron utilizar una demanda medioambiental contra las instalaciones de formación y las escuelas de la empresa para “inhibir” su crecimiento.

Sin embargo, el siguiente ataque contra Shen Yun parece proceder del periódico más importante de Estados Unidos, The New York Times.

Dos reporteros, Michael Rothfeld y Nicole Hong —ella empezó a trabajar en la historia de Shen Yun tras pasar seis meses en el área de redacción sobre China de The New York Times— buscaron específicamente a artistas que podrían haber abandonado la empresa hace años con rencor, según sugieren los registros obtenidos por The Epoch Times.

Muchos de los artistas de Shen Yun son practicantes de Falun Gong, una disciplina de meditación cuyos practicantes son brutalmente perseguidos por el PCCh, lo que convierte a la compañía en un objetivo prioritario del régimen y sus representantes. Algunos de los actos de danza de Shen Yun incluyen representaciones artísticas de la persecución.

“Sabemos que estos reporteros están apuntando a entrevistas a un pequeño grupo que podría tener algo malo que decir sobre Shen Yun, y parecen estar ignorando a la abrumadora mayoría [de artistas] que consideran su paso por Shen Yun positiva y profundamente gratificante”, declaró a The Epoch Times Ying Chen, vicepresidenta de Shen Yun.

“También sabemos que algunos de estos entrevistados han viajado libremente a China, lo que es una enorme bandera roja porque normalmente cualquiera que trabaje para Shen Yun o sea conocido por practicar Falun Gong correría un grave peligro al volver a China, pero esta gente lo hace libremente y en repetidas ocasiones. También tenemos registros de comunicación que demuestran que algunos de estos entrevistados estaban muy contentos con su experiencia en Shen Yun, pero ahora dicen lo contrario al New York Times”, dijo la señora Chen.

“Todo esto indica que el New York Times está centrado en atacarnos, y está construyendo una historia en torno a entrevistas muy cuestionables”.

El New York Times no respondió a una solicitud de comentarios al momento de la publicación de este artículo.

Buscando difamar, documentos internos del PCCh muestran que el Partido considera el campus de Shen Yun en el norte del estado de Nueva York, llamado Dragon Springs, un “cuartel general” de las actividades de los practicantes de Falun Gong para contrarrestar la persecución.

“Ataquen sistemática y estratégicamente las sedes y bases de Falun Gong en el extranjero”, dice un documento directivo del PCCh obtenido por The Epoch Times.

Otro documento ordena a industrias específicas cooptar en la represión transnacional contra Falun Gong, llamando a la movilización de “personas amigas de China, como expertos, eruditos, periodistas… que tengan mayor influencia en EE. UU. y en los países occidentales para que hablen en nuestro nombre, y se esfuercen para que más medios de comunicación extranjeros publiquen más reportes que nos favorezcan”.

El New York Times parece estar haciendo precisamente eso, comentó Larry Liu, subdirector del Centro de Información sobre Falun Dafa (FDIC), organización sin ánimo de lucro dedicada a vigilar la persecución contra Falun Gong.

El New York Times publicó una sección titulada “China Rules” en su edición del 25 de noviembre de 2018. La sección incluía caracteres chinos gigantes sobre fondo rojo y un reporte en el que se elogiaba al PCCh, al mismo tiempo que se menospreciaba a Estados Unidos.

“Este artículo será probablemente el sueño hecho realidad del PCCh”, dice el señor Liu.

Poco después de que la señora Hong regresara a Nueva York el año pasado, tras una estancia en Seúl con el equipo de China de The New York Times, algunos exbailarines de Shen Yun empezaron a recibir correos electrónicos de ella y del señor Rothfeld. Las preguntas enviadas por correo electrónico eran a veces inquietantemente específicas y dejaban a los artistas con la impresión de que los periodistas intentaban sacar información que pudiera utilizarse como arma contra la empresa, dijo el señor Liu.

A una exbailarina solo le preguntaron por un incidente concreto: una lesión de rodilla.

Según el señor Liu, los reporteros parecen estar intentando elaborar una historia que sugiera que los bailarines no reciben suficiente atención médica, una falsa historia clave impulsada por el PCCh para difamar a Falun Gong.

Fuente: The Epoch Times en español

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