En el Día Internacional de la Tierra

Escribe: Jorge Ancizar Cabrera Reyes

“He reducido el mundo a mi jardín y ahora veo la intensidad de todo lo que existe” .

José Ortega y Gasset

Las Naciones Unidas, establecieron en la Asamblea General del año 2009, el Día Internacional de la Tierra y nos convoca así: “Recordemos hoy más que nunca en este Día Internacional de la Madre Tierra que necesitamos un cambio hacia una economía más sostenible que funcione tanto para las personas como para el planeta. Promovamos la armonía con la naturaleza y la tierra”.

El suelo juega un papel esencial de holgura y felicidad de los seres humanos y en los tiempos recientes tienen presente el bienestar de la humanidad y su exigencia en la organización que es inherente al desarrollo de toda sociedad y siempre se han presentado a lo largo de la historia epidemias, incendios, fenómenos climáticos, grandes tragedias y desastres naturales que afectan las economías de los territorios rurales y otras regiones urbanas que la reducen el hambre y la desigualdad y sus consecuencias, el uso del suelo se debe enmarcar impulsando el desarrollo social y sostenible, con la debida protección de los recursos naturales, sus ecosistemas y la biodiversidad, para evitar consecuencias adversas al planeta entre ellas la desertificación, el cambio climático y la interrupción de varios ciclos naturales.

La debida planeación es primordial para ganar más niveles de libertad y determinar el futuro de las comunidades y concretando zonas de protección forestal, ecológica, agropecuaria, turística y de permanente estudio e investigación de la tierra para lograr la supervivencia de la sociedad y la naturaleza, conforme al primer principio de la Declaración de Río: “Los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible, tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza”.

Hay que decir y recalcar con insistencia que debemos como personas y las autoridades ambientales controlar mucho más la tala de bosques como en muchos lugares se viene haciendo principalmente en el Amazonas que como pulmón de la humanidad lo siguen desforestando en grandes cantidades de hectáreas de selva que se ha formado en muchos años y que de la tierra y de los bosques salen los nacederos de agua, que es un recurso vital y precioso para el crecimiento y progreso de los pueblos, para decir con el poeta Juan Ramón Jiménez:

“Quisiera que mi vida/ se cayera en la muerte,/ como este chorro alto de agua bella/ en el agua tendida manantial;/ ondulado, brillante, sensual, alegre,/ con todo el mundo diluido en el,/ en gracia nítida y feliz”.

Para concluir hay que tomar conciencia ambiental para tener una clara y enérgica defensa en la protección de nuestros recursos como la tierra, el agua, la flora, la fauna y el aire, para una mejor forma de vivir integrados a una vida sana y productiva en verdadera armonía con la naturaleza, conectada al desarrollo social, económico, y con políticas públicas en el derecho ambiental que también busquen una sociedad incluyente, participativa, y que avance en la eliminación del hambre, la erradicación de la pobreza y de esta forma consolidemos la paz, la reconciliación, el perdón y la no violencia, así mejoraremos las vidas y las perspectivas de las personas globalmente.

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