Estamos obligados a salvar a Colombia

Escribe: Eugenio Trujillo Villegas*

Una banda criminal comandada por Petro y secundada por congresistas apátridas, guerrilleros y vándalos pretende apoderarse del país.

El resultado de las elecciones del pasado domingo 13 de marzo es muy preocupante. Lo acontecido genera demasiadas incógnitas, que deberían alertar a quienes se niegan a ver el peligro en que estamos.

La realidad es que el ‚Äúganador‚ÄĚ fue Gustavo Petro. Su partido de extrema izquierda, el Pacto Hist√≥rico, sac√≥ 5,8 millones de votos en la consulta para escoger candidato presidencial. El Equipo Colombia, donde estaban los precandidatos que se dicen de derecha, pero que en realidad ninguno es de derecha, sacaron 4,1 millones de votos. Y la tercera consulta, la del Centro Esperanza, con candidatos de izquierda, obtuvo 2,2 millones de votos.

Aunque se quiera negar la evidente polarización del País, el resultado electoral muestra exactamente a una Colombia polarizada. Los votos se repartieron entre la extrema izquierda de Gustavo Petro y la aparente derecha de Federico Gutiérrez.

Adem√°s, el electorado le pas√≥ una contundente factura al Centro Democr√°tico del expresidente Uribe, y le cobr√≥ los desaciertos inconcebibles que ha cometido en los √ļltimos a√Īos. Entre ellos, haber escogido a Santos, el traidor, quien desmantel√≥ el Estado de Derecho y firm√≥ un Acuerdo espurio y criminal con las farc, que es la fuente del resurgimiento de la guerrilla, del terrorismo y del narcotr√°fico.

Después escogió al Presidente Duque, que fue elegido porque prometió enderezar el camino torcido del Acuerdo, pero no hizo otra cosa sino apuntalarlo. Prometió desmontar la JEP y la fortaleció. Prometió disminuir los impuestos y los aumentó. Gobernó con todos los partidos, inclusive los de izquierda, y dejó de lado a los más fieles escuderos de su propio partido.

Se van conformando varias ‚Äúrep√ļblicas independientes‚ÄĚ

Ante la embestida furiosa del terrorismo que afect√≥ a toda Colombia el a√Īo pasado, la respuesta del Gobierno fue como un p√©ndulo que va de la capitulaci√≥n a la inacci√≥n. Gracias a esa falta de autoridad se fueron creando varias ‚Äúrep√ļblicas independientes‚ÄĚ, como el Cauca, el Catatumbo y Arauca.

Eso aumenta la desaprobaci√≥n hacia el Presidente Duque y su partido. No solo incumpli√≥ sus promesas de campa√Īa, sino que hizo exactamente lo contrario de lo prometido. Fue elegido con los votos de la derecha para demostrarle al Pa√≠s que Petro y la izquierda no tienen cabida, pero ejecut√≥ un programa de gobierno socialista, repartiendo subsidios por doquier, hipotecando el futuro de la naci√≥n ante cada exigencia de la extrema izquierda. 

Por √ļltimo, no pod√≠a haber sido m√°s desafortunada la gesti√≥n del Centro Democr√°tico para escoger a su candidato presidencial. Cuando ten√≠a la mejor opci√≥n para enfrentar a Petro con la Senadora Mar√≠a Fernanda Cabal, al final se qued√≥ sin candidato, en una decisi√≥n que solo produjo frustraci√≥n. 

Es precisamente en esa encrucijada que se realizaron las elecciones. Surge de nuevo el fantasma de Petro, que amenaza con destruir la naci√≥n y lanzarla al abismo con sus propuestas populistas e insensatas, que nos conducir√°n a la miseria y a la destrucci√≥n del tejido empresarial. S√≥lo la amenaza remota de su triunfo empobrece al Pa√≠s, pues paraliza las inversiones y los negocios, ante la inseguridad jur√≠dica anunciada.   

Petro, con su arrogancia y su odio marxista de lucha de clases, anuncia un irracional programa de gobierno en medio de sus frecuentes borracheras y trabas. Expropiar la agroindustria del Valle del Cauca, que es la principal del Pa√≠s; acabar con la producci√≥n del petr√≥leo, del carb√≥n y del n√≠quel; multiplicar los subsidios; imprimir moneda para acabar con la pobreza; estatizar la salud y la educaci√≥n; apropiarse de los fondos de pensiones, que son el ahorro de la clase trabadora; etc. 

Promete construir obras que solo caben en historietas de ciencia ficción, pero cuando fue alcalde de Bogotá no ejecutó absolutamente ninguna. Colombia sabe que esas propuestas demagógicas equivalen a disparar un misil para destruir la prosperidad de la nación y precipitarla en la miseria.

Una banda siniestra que destruir√° a Colombia

Y como si esto fuera poco, sus co-equiperos en esta aventura siniestra son los pol√≠ticos m√°s cuestionados, protagonistas de los peores esc√°ndalos de corrupci√≥n, que han hecho de la pol√≠tica una fuente de enriquecimiento sin l√≠mites. Tal es el caso de personajes nefastos como Roy Barreras, Piedad C√≥rdoba, Gustavo Bol√≠var, Iv√°n Cepeda y Benedetti. Solo imaginar a Colombia gobernado por esta banda ya produce terror.  

¡No es hora para ser optimistas! Es el momento de redoblar los esfuerzos para salvar a Colombia de la debacle que sería el eventual triunfo de Petro. Faltan pocos días para esa fecha decisiva y es necesario que el País se congregue alrededor de una sola candidatura, a pesar de las diferencias, y dotarla de unos cimientos ideológicos y políticos firmes y coherentes. Solo así se podrá dar la batalla por el futuro de Colombia.

Si no lo hacemos, lo lamentaremos por siempre. Los demagogos se convierten en dictadores, y jam√°s sueltan el poder despu√©s de conseguirlo. Ese es el ejemplo de Venezuela y de Cuba.   

¡Hay que salvar a Colombia! Esta es una tarea que solo podemos hacer los colombianos. No podemos esperar la ayuda de nadie, y menos en medio de la catástrofe que se vive con la invasión de Ucrania, que amenaza con convertirse en una guerra mucho mayor, que de todas maneras ya desencadenó una crisis mundial irreversible.

* Eugenio Trujillo Villegas, Director Sociedad Colombiana Tradición y Acción

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