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La Descentralizaci贸n y el Ordenamiento Territorial, es un tema recurrente

Escribe: Jorge Ancizar Cabrera Reyes.-

La Constituci贸n de 1991 defini贸 a Colombia como un 鈥淓stado Social de Derecho, organizado en forma de Rep煤blica Unitaria, descentralizada, con autonom铆a de sus entidades territoriales, democr谩tica, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del inter茅s general鈥 (Articulo 1潞, Principios Fundamentales).

En funci贸n de este principio, el art铆culo 306, estableci贸: 鈥淒os o m谩s departamentos podr谩n constituirse en regiones administrativas y de planificaci贸n, con personer铆a jur铆dica, autonom铆a y patrimonio propio. Su objeto principal ser谩 el desarrollo econ贸mico y social del respectivo territorio鈥.

Estudiosos del tema, han venido sosteniendo que dada la crisis de gobernabilidad que enfrenta la sociedad colombiana, la propuesta de regionalizaci贸n, tiene un doble reto: por un lado, su construcci贸n con base en la participaci贸n de los pobladores de las regiones y, por otro lado, la tarea hist贸rica de dotar al pa铆s de un proyecto nacional que retome nuestros anhelos de autodeterminaci贸n y soberan铆a nacional en el concierto de las naciones del mundo.

Si bien la Constituci贸n Pol铆tica de 1991, no ha sido desarrollada por quienes han recibido ese mandato, los procesos sociales no se detienen, avanzan, con marco legislativo o sin 茅l. No tienen reversa, porque otras son las din谩micas y leyes que rigen el desarrollo social y las relaciones que los seres humanos establecen en la construcci贸n de  comunidad. Tenemos la obligaci贸n 茅tica de promoverlos. Con vehemencia y de manera contundente la Constituci贸n Pol铆tica de 1991, se reconoci贸 y consagr贸 la imperiosa necesidad de la descentralizaci贸n y de autonom铆a a las entidades territoriales, al tiempo que promulg贸 que la soberan铆a reside en el pueblo y no en la naci贸n.

En verdad, es m谩s dif铆cil para un ciudadano imaginarse construyendo el futuro de una 鈥渘aci贸n鈥 que el de un municipio, departamento y regi贸n, a los cuales tiene y siente m谩s cerca.  Adem谩s, si participa activamente en la construcci贸n de su regi贸n, contribuye tambi茅n de manera efectiva a la construcci贸n de su naci贸n.

Simple y llanamente: los gobiernos centrales desde 1991 han venido incumpliendo las 贸rdenes de la Constituci贸n Pol铆tica de 1991, que buscaban dar autonom铆a a nuestra provincia y tampoco la provincia ha hecho la tarea y nadie ha logrado llamar la atenci贸n al respecto, con suficiente fuerza.

Acerca de la necesidad de contar con recursos propios, esa descentralizaci贸n tiene que ser 铆ntegra para que no se convierta en una frustraci贸n m谩s, como hasta ahora ha ocurrido, en este sentido, con la gran expectativa que gener贸 la actual Constituci贸n Pol铆tica de 1991. Integra, porque debe ser el medio que nos lleve a lograr autonom铆a real en los 谩mbitos fiscal, administrativo y pol铆tico. Debemos tener claro que si falta autonom铆a en alguno de los tres, la descentralizaci贸n nunca dejar谩 de cojear.

Por ello es fundamental que se cumpla a cabalidad que el incremento cualitativo y cuantitativo de las competencias de las regiones debe estar milim茅tricamente aparejado con el incremento de sus recursos propios, para que as铆 se justifique y se vuelva real el poder pol铆tico de sus autoridades elegidas popularmente.

Pero no se trata de unos recursos transferidos como una d谩diva por parte del gobierno central, si no que se trata de que una parte importante de varios recursos fiscales que actualmente nacen en las regiones se queden en 茅stas, y no tengan que cumplir el ciclo absurdo de hoy, de ir al centro para luego ser devueltos diezmada e inequitativamente, y en muchas ocasiones con el car谩cter de limosna, luego de tener que ser solicitados en angustiantes y desgastadores periplos mendicantes.

El tema Regional y su importancia en el ordenamiento constitucional, hay que insistir.

La Comisi贸n de Ordenamiento Territorial, 1992 a 1994

La COT, como  abreviadamente se bautiz贸 esta instancia exigida desde la Asamblea Nacional Constituyente, finalmente lograda mediante el Art铆culo Transitorio 38 de la Constituci贸n Pol铆tica de 1991, sesion贸 entre enero de 1992 y diciembre de1994, con el objeto expl铆cito de proponerle al gobierno nacional una nueva organizaci贸n territorial, que respondiera al reconocimiento, tambi茅n expl铆cito en la Constituci贸n Pol铆tica, de que Colombia es un pa铆s de regiones, pluri茅tnico y multicultural.

Bajo la Secretar铆a de Orlando Fals Borda, la COT recorri贸 el pa铆s de norte a sur y de occidente a oriente, convocando a entidades territoriales, academia, gremios y sectores sociales, cuyas posiciones, recomendaciones y exigencias territoriales iban constituyendo el cuerpo de extensas memorias que alimentaron las decenas de boletines que de manera sistem谩tica produjo la Comisi贸n durante sus intensos tres a帽os de funcionamiento.

En su trabajo la COT recogi贸 con fidelidad los recuentos hist贸ricos de conformaci贸n regional y provincial presentes en todo el pa铆s y produjo, finalmente, aunque falt贸 tiempo para consultas m谩s puntuales e incluso m谩s amplias, el 鈥淣uevo Mapa de Colombia鈥, divulgado por la Revista Semana en enero de 1995. En este 鈥淣uevo Mapa鈥, la COT propuso el reconocimiento de ocho grandes regiones:

* Caribe: Conformada por los departamentos de Guajira, Magdalena, Cesar, Atl谩ntico, Bol铆var, Sucre y C贸rdoba.

* Pac铆fico Norte: Conformada por los departamentos de Antioquia y Choc贸.

Pac铆fico Sur: Conformada por los departamentos de Nari帽o, Cauca y Valla de Cauca.

* Andina Norte: Conformada por los departamentos de Santander y Norte de Santander.

* Central: Conformada por los departamentos de Casanare, Meta, Boyac谩 y Cundinamarca.

* Andina Sur: Conformada por los departamentos del Tolima y Huila.

* Orinoquia: Conformada por los departamentos de Arauca, Vichada, y Guain铆a.

* Amazonia: Conformada por los departamentos de Guaviare, Vaup茅s, Amazonas, Putumayo y Caquet谩.

Adem谩s de algunas Entidades Territoriales Ind铆genas-ETI, que se quedan cortas si se considera la presencia de todas las comunidades nativas ancestrales existentes en el pa铆s.

La regionalizaci贸n deber谩 propender por la flexibilidad y adecuaci贸n de las estructuras pol铆ticas y administrativas. Estas asociaciones no pueden ser previstas para crear m谩s burocracia o gasto p煤blico, sino para mejorar y redistribuir equitativamente la inversi贸n y la cobertura de prestaci贸n de los servicios. El Estado ser谩, lo que efectivamente debe ser.

Por este camino podemos llegar a la definici贸n de un nuevo concepto de naci贸n, m谩s descentralizada, con una concepci贸n m谩s autonomista de las entidades territoriales, m谩s participativa por parte de los ciudadanos. La conformaci贸n de un nuevo Estado Regional, manteniendo la unidad nacional. De esta forma cambiar el concepto del Estado Naci贸n cl谩sico, heredado de las tesis liberales y neoliberales. El Estado Regional, es una concepci贸n alejada del Estado Naci贸n autoritario, centralista y  presidencialista.

La propuesta de Estado Regional futuro, busca desarrollar la sustentabilidad o incremento permanente de la producci贸n, inversi贸n, empleo, el equilibrio territorial y la armon铆a con el ambiente y su desarrollo sostenible, profundizar la descentralizaci贸n y la autonom铆a o capacidad de decisi贸n frente al Estado para optar pol铆ticas de desarrollo y crecimiento econ贸mico.

Tendr谩 como eje estos principios, para hacer que las regiones, como entidades territoriales intermedias asuman la competencia de direcci贸n de la planeaci贸n, distribuci贸n de recursos asignados por el orden nacional, regulaci贸n del medio ambiente, ejecuci贸n de macroproyectos.

La naci贸n mantendr铆a las competencias de la pol铆tica exterior, la seguridad nacional, el orden p煤blico, control constitucional, la formulaci贸n de leyes y la regulaci贸n estatutaria y org谩nica.

En esta propuesta, el municipio juega un papel muy importante como la entidad fundamental de la naci贸n y como qued贸 definido en la Constituci贸n Pol铆tica de Colombia de 1991, como la entidad territorial b谩sica, donde se deben prestar los servicios y satisfacer las necesidades y donde el ciudadano tiene los espacios y mecanismos de participaci贸n m谩s cercanos a 茅l. Igualmente, donde se le pueden prestar de forma m谩s eficiente los servicios p煤blicos.

Por eso la integraci贸n regional, debe ser una pol铆tica de la sociedad hacia el Estado. Concebida para el aqu铆 y el ahora, para intervenir y modificar la organizaci贸n espacial del territorio, armonizar u optimizar su aprovechamiento. Las regiones ser谩n espacios ordenados y organizados por los actores sociales, por las formas de producci贸n que en el se circunscriban y por los proyectos futuros que se impulsen desde una posici贸n de gobierno.

Las regiones deber谩n adoptar mecanismos efectivos de autorregulaci贸n interna, es decir, el adoptar normas comunes, tendientes a facilitar el intercambio entre ellas, desregular c谩nones impositivos y derogar normas particulares, es decir, unificar una normatividad para mejorar la participaci贸n, producci贸n y el consumo de bienes y servicios tanto al interior del pa铆s como en el exterior; absorber los est铆mulos y los impactos sin perder la unidad ante las presiones de todo tipo.

Las regiones no ser谩n ajenas a la apertura externa por un intercambio equitativo y en pie de igualdad con otras entidades territoriales e instituciones p煤blicas y privadas del orden nacional e internacional. En la b煤squeda de mercados, intercambio cient铆fico – tecnol贸gico, educativo, cultural y de pactos de colaboraci贸n y cooperaci贸n.

Esto implica una nueva gesti贸n p煤blica. Una manera de gobernar abierta al cambio, de manera 谩gil, innovadora, creativa, mejorando la gobernabilidad de manera sin茅rgica e inteligente y proactiva.

Las regiones tienen que ser unos centros de poder regional, parte del poder del Estado, de todo el poder del Estado no exclusivamente del poder administrativo. Esa es la gran tarea que tienen por delante los dirigentes nacionales entendiendo que solo en la medida que se supere la actual distribuci贸n territorial se podr谩 superar las condiciones de atraso que imperan en muchas regiones.

No es posible que el actual esquema territorial se sostenga sin mantener el estado de postraci贸n y mendicidad que hoy caracterizan a las relaciones entre los municipios, departamentos y el gobierno central.

La descentralizaci贸n y la regionalizaci贸n, as铆 como el ordenamiento territorial son problemas de fondo, porque dise帽an el Estado que se quiere, con el proyecto de pa铆s compartido que anhelamos todos, es la fuerza determinante de la reconstrucci贸n de la naci贸n; ap贸stemele a ello  para salir de esta crisis agobiante.

Aunque, se haya expedido la Ley 1454 de 2011 鈥減or la cual se dictan normas org谩nicas sobre el ordenamiento territorial y se modifican otras disposiciones鈥, estas herramientas jur铆dicas aportan algo al proceso descentralista, de planeaci贸n, gesti贸n y administraci贸n; pero se requiere que el gobierno, el Congreso y las Entidades Territoriales, hagan un estudio de fondo, para concebir y concretar la expedici贸n de una verdadera ley de ordenamiento territorial, adecuada a los tiempos de hoy, para que los gobiernos locales y departamentales, sean m谩s eficientes a los retos de la globalizaci贸n y a los procesos de participaci贸n ciudadana y comunitaria, que acerque al Estado a los pobladores con traslado de responsabilidades y recursos, para un real fortalecimiento democr谩tico. No hay que tenerle miedo al cambio que se requiere.

A pesar de que el Congreso de la Rep煤blica ha legislado las leyes 152 de 1994 Ley del Plan; la Ley 388 de 1997; la Ley 1454 de 2011 conocida como Ley de Ordenamiento Territorial y la Ley 1962 de 2019 conocida como la Ley de la RAP (Regi贸n聽 Administrativa de Planificaci贸n y se establecen las condiciones para su conversi贸n de Regi贸n Entidad Territorial (RET), a pesar de sus adelantos se hace necesario que el Congreso legisle una verdadera Ley de Descentralizaci贸n Territorial y de Ordenamiento Territorial con autonom铆a.

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