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La izquierda boba piensa que con el WhatsApp y Facebook se cay贸 el capitalismo

Escribe: Marcelo Duclos*.-

Los referentes de la izquierda argentina aprovecharon la ca铆da de Facebook para decir estupideces en Twitter. (Archivo)

Con Twitter en pie, dirigentes de la izquierda argentina afirmaron que el fallo en las populares redes dej贸 en evidencia lo fr谩gil del sistema capitalista. Hoy argumentan que las p茅rdidas que sufri贸 la empresa corroboran su tesis. En realidad, es todo lo contrario.

La ca铆da de una de las redes sociales m谩s usadas del planeta, cuyo mecanismo de comunicaci贸n prob贸 ser esencial, en cierto modo, marc贸 la jornada del pasado 4 de octubre. En medio de las versiones diversas y las teor铆as conspirativas, la izquierda aprovech贸 鈥揾aciendo uso de las propias trincheras digitales que proporciona el capitalismo鈥 para tratar de justificar sus delirantes interpretaciones econ贸micas. Aseguraron que la ca铆da de Facebook y de WhatsApp deja en evidencia lo falible del sistema capitalista y que las p茅rdidas que sufri贸 la empresa revelan que valen demasiado, cuando hay hambre y miseria en el mundo. Todas falacias.

Para empezar, tenemos que aclarar que ni WhatsApp ni Facebook o alguna otra empresa, 鈥渟on鈥 el capitalismo. Ellas son producto del capitalismo y solamente se pueden desarrollar en el mismo. No quiere decir que sean perfectas, tampoco ideales. Sin embargo, de lo que no hay dudas es que hacen un mundo mejor. No lo digo yo, lo dice la gente que utiliza (como yo) estas herramientas (los socialistas incluidos, claro). Si las personas no consideraran que su vida es mejor con WhatsApp en el tel茅fono m贸vil, directamente no lo usar铆an. De la misma manera que se dej贸 de utilizar el tel茅fono de l铆nea fija, que cay贸 en desuso por la misma libre elecci贸n de las personas.

El capitalismo es innovaci贸n, libertad de producir y derecho de explotar, as铆 como capitalizar (valga la redundancia) los frutos del 茅xito, que en el mercado son el perfecto y m谩s claro ejemplo de justicia social: la gente libremente elige algo por su propia voluntad y los creadores e inversores se enriquecen. Por lo tanto, aunque la izquierda 鈥搎ue tiene serios problemas para distinguir entre lo est谩tico y lo din谩mico, el flujo con la caja, y, sobre todas las cosas, 鈥渓o que se ve y lo que no se ve鈥, como dec铆a Bastiat鈥 se indigne cuando ve el valor de las empresas exitosas, en la realidad estas iniciativas mejoraron la vida de toda la gente que, voluntariamente, utiliza esos productos. Esto tambi茅n suma a esos detractores integrados en este sistema.

A pesar de que muchos defensores del libre mercado aseguren que el capitalismo es WhatsApp y Facebook, lo cierto es que el capitalismo es el proceso que hizo que se pase del tel茅fono fijo a nuevos mecanismos de comunicaci贸n. Tambi茅n es el actual proceso que ya est谩 en marcha entre lo que existe hoy y lo que har谩 que tanto Facebook como WhatsApp queden en el recuerdo (o no). El capitalismo es incluso el regreso de cosas que el mismo capitalismo hab铆a extinguido, como los discos de vinilo.

Es que el mercado no es otra cosa que la democracia m谩s pura: la elecci贸n permanente de las personas que compran, se abstienen o venden. Eso fue lo que pas贸 este lunes. Muchas personas que ten铆an acciones en las empresas que fallaron decidieron vender. De este modo, el precio descendi贸. El capitalismo no puede ser el incremento permanente de las acciones de todas las empresas. Algunos papeles suben, otros bajan y, probablemente, hoy, que volvimos a la normalidad, sea una buena oportunidad para comprar. O no. Si lo supiera ser铆a inversor, no periodista.

No obstante, hablar de una supuesta falla del capitalismo ante estas circunstancias es de una ignorancia marcada. Cuando los precios son libres, todas las fluctuaciones (para donde vayan) son el 茅xito del capitalismo. Es decir, son la manifestaci贸n de los agentes econ贸micos (personas). Si miramos en la historia y vemos los crash, 鈥揹onde cae absolutamente todo鈥 en lugar de encontrar la falla de una empresa determinada, vemos la influencia del Estado y sus bancas centrales, que juegan con variables como la tasa de inter茅s o la oferta monetaria. Estados Unidos ha hecho desastres en este sentido, incluso con bur贸cratas que pretenden 鈥渁yudar鈥 al capitalismo. Ellos entienden lo mismo del funcionamiento de mercado que los socialistas sin formaci贸n alguna en econom铆a.

Pero los dislates de la izquierda ante las cuestiones de la tecnolog铆a y el mercado no son nuevos. Sobre todo, en Argentina. Quienes recordamos la etapa de las privatizaciones en los noventa vimos como los socialistas de entonces (muchos siguen defendiendo las mismas estupideces hoy) se manifestaban en contra de que el Estado pierda el monopolio en cuestiones como la telefon铆a.

En aquel entonces, los departamentos se anunciaban 鈥渃on tel茅fono鈥, como dato un m谩s relevante incluso que el barrio. Era tanto su valor que incluso el precio de las propiedades podr铆a incrementarse considerablemente si se contaba con aparato. Sin embargo, la izquierda en los ochenta dec铆a que si se privatizaban perder铆amos la 鈥渟oberan铆a nacional鈥. Por esos d铆as, era com煤n decirse que se vend铆a 鈥渢el茅fono con casa鈥, en lugar de casa con tel茅fono, por lo valioso que resultaba el aparato otorgado por el Estado, que muchas veces fallaba a la hora de buscar establecer una comunicaci贸n.

Aunque parezca una locura, estas ideas ancladas en el tiempo sobreviven y hay que discutir con ellas. Mientras tanto el capitalismo crea y mejora. Con aciertos, errores, pero siempre relevando las preferencias de las personas. Hablar de 鈥渇alla del capitalismo鈥 por lo que ocurri贸 el lunes 4 de octubre, no puede hacer m谩s que generarnos carcajadas a los veteranos que conocimos el tel茅fono de disco. El capitalismo hizo las carretas donde se transportaban las cartas y produjo el papel de las mismas. El capitalismo creo todos los elementos disponibles para que se pueda producir el tel茅grafo y el tel茅fono. El capitalismo hace, no solamente los dispositivos m贸viles, sino que permite la coordinaci贸n de miles de personas que trabajan en la industria. La lista que enumera a los sectores de dise帽o, pl谩stico, acr铆lico, software, hardware ser铆a imposible de contabilizar. Ni hablar de la gente que utiliza esto para trabajar. Todos ellos se han enriquecido en materia de recursos, tiempo libre y calidad de vida. Pero lo m谩s interesante es que, siempre, lo mejor est谩 por venir.

La izquierda no ve, ni mucho menos entiende absolutamente nada de todo esto. Es que, si vieran o entendieran algo, no ser铆an socialistas.

* Marcelo Duclos, naci贸 en Buenos Aires en 1981, estudi贸 periodismo
en Taller Escuela Agencia y realiz贸 la maestr铆a de Ciencias Pol铆ticas
y Econom铆a en Eseade. Es columnista de opini贸n invitado de Perfil, Infobae y m煤sico.

T. de PanAm post

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