https://visiondeltolima.com

La mejor Navidad la  vivimos en el pasado (1ª. parte)

Escribe: Luis Hernando Granada C.*

“Todo tiempo pasado fue mejor”, reza el dicho. Y no hay nada más cierto porque la tecnología, el modernismo y hasta las mafias, acabaron la espiritualidad y las tradiciones de la Navidad.

No es que los temas a estas altura del partido estén agotados; por el contrario, temas siempre habrá aunque la mayoría sean nefastos e ingratos como consecuencia del accidente que tuvo el país al permitir un psicópata en el gobierno.

Pero bueno, cambiando de tercio –como decimos en la tauromaquia–, voy a divagar sobre lo que es la Navidad: Navidad, Navidad, Navidad; la palabra se escucha por doquier, pero muy pocos saben, por ejemplo, quién trajo la Navidad a Colombia. Veamos: La Navidad es una festividad religiosa que conmemora el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios. En Colombia, la elaboración de los pesebres está en el centro de esa tradición, pero a su vez el pesebre, que tiene origen europeo, llegó a Colombia con los misioneros para fortalecer visualmente la cosmogonía cristiana, que no es otra cosa que la ciencia o sistema que trata del origen y la evolución del universo.

Interesante, pero el tema pasa desapercibido, porque todo lo que interesan son las viandas, las bebidas, la rumba, el estreno y el jolgorio en general, porque lo que es la parte espiritual, se ha extinguido por completo. El pesebre como tal, se arma por inercia, por costumbre, como por darle “gusto a los hijos”.

Viene entonces una pregunta de rigor: ¿Qué hacemos los colombianos en diciembre o en Navidad? Por lo general, las familias colombianas se reúnen a principios de diciembre, más exactamente el día séptimo para prender unas velitas en honor a la Santísima Virgen. Pero qué tristeza; devolviéndome a muchos años atrás, más o menos sobre las décadas del 50 al  80, –lo recuerdo muy bien–, salíamos con mi padre hacia la zona de Cerro Gordo, El Tejar y la quebrada La Arenosa, al sur de Ibagué, para buscar y tumbar una o varias guaduas que se rajaban por la mitad para armar unos arcos, tan largos como para atravesar la calle de la cuadra, llenarlos de velas y encenderlas la noche del 7. Y mientras las velas o espermas se iban consumiendo, igual íbamos consumiendo la natilla elaborada en la paila más grande de la casa, los buñuelos también preparados en casa y los tamales que no faltaban, pero no los de la vecina ni los del supermercado, sino los que la vieja y las hermanas mujeres preparaban en casa.

Hoy todo es distinto: Los alumbrados son eléctricos, los faroles ya no se armaban en casa sino que son prefabricados. ¿Y qué decir de las viandas? Ya nada es casero; todo se consigue hasta en la tienda de la esquina, mientras el verdadero sabor navideño iba agonizando. Hoy ya se disfrutan más las carnes de gato, perro o ratón, debidamente procesadas y químicamente adobados, para darles un “sabor exquisito”. Y esto extinguió la exquisitez de los tamales, la lechona, el ajiaco, el viudo de pescado, la pepitoria, el asado, el cocido boyacense y otros deliciosos platos de la gastronomía colombiana. Como decía mi madre: “Dejan de comer pan por comer %&$#)/=?”. Pero bueno, al que le gusta le sabe y si la pereza llega a un extremo muy alto, que reine entonces el comercio y la publicidad engañosa. En lo que a mí respecta, no cambio el guarapo, la chicha de arroz o el masato de maíz por una botella de ácido con nombres como aguardiente, whisky, brandy, ron o vino.

Y bueno; como el tema es largo, seguiré en la próxima actualización. De momento y con referencia a las compras de Navidad, si usted se gana más de diez millones de pesos mensuales, es funcionario público, “podrítico”, parlamentario, narcotraficante, o tiene bienes de fortuna, una suegra o una mujer rica o un marido millonario, métase a los centros comerciales para que los atraquen.

A propósito de compras, hace poco terminé de escribir mi tercer libro llamado “¿Y cómo es la vuelta?”, donde precisamente, hago una serie de sugerencias y recomendaciones para no caer en engaños ni por ésta época de Navidad ni en ninguna otra época, porque en el libro abarco temas y prevenciones para triunfar en los tres aspectos fundamentales en la vida del hombre. Y algo importante: Si quiere que se lo obsequie de Navidad, puede comprar cualquiera de mis otras dos obras: La Novela “El Imperio de Terror” y el libro “La gran farsa de la izquierda”. Luego de adquirir cualquiera de estas dos obras, me hace llegar el comprobante de pago y procederé a enviarle mi obsequio, el libro “¿Y cómo es la vuelta?”.

Cualquiera de las tres obras las puede adquirir a través de la página www.literaturaenlinea.com Más información en el teléfono 3161111109

* Luis Hernando Granada C., Periodista y Publcista con más de 50 años de experiencia como Director y colaborador de varios medios impresos y digitales, Ex subdirector de la Revista El Congreso, autor de la Novela “El Imperio del terror” y los libros  cómo es la vuelta?” y “La gran farsa de la izquierda” y  Gestor Cultural del Tolima.

NOVEDADES LITERARIAS:

Tres grandes obras para leer y conocer mejor la realidad de la vida, Solicítelas únicamente a través del sitio

www.literaturaenlinea.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *