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La mejor Navidad la vivimos en el pasado (2ª. parte)

Escribe: Luis Hernando Granada C.*

Iniciábamos este tema la semana anterior, analizando los cambios que se han venido registrando frente a lo que es la celebración de la Navidad, en ésta era moderna: Alumbrados eléctricos, faroles artificiales y hasta pesebres mecánicos, en muchos casos llenos de muñecos de moda: Transformers, la Mujer maravilla, el Hombre araña, Acuaman, héroes de la galaxia y otros más.

Pero bueno, por estas fechas ya está armado el árbol, decorado y con sus luces. Pero simultáneamente, por lo general luego del día de las velitas, dedicado a la Santísima Virgen, sigue otra labor: Armar el pesebre, escoger sus adornos, definir sus colores e incluso desenredar las luces.

Sin embargo, como estamos hablando de las diferencias del ayer al hoy en estas lides, los elementos tradicionales y clásicos, han venido cambiando, incluyendo las manualidades elaboradas por los propios niños y con la ayuda, vigilancia y asesoría de sus padres y familiares.

Pasemos ahora a las costumbres. ¿Qué hacemos los colombianos en Navidad? Del día de las velitas, pasamos a las novenas de aguinaldo, al final de las cuales se entregan los aguinaldos, llamados así porque son una especie de “bonificación” que se le entrega a los trabajadores en las empresas, pero que se aplica también en ésta época, como un “beneficio”, donación o prebenda, e incluso como premio por haber pasado el año académico o para los que arman el pesebre y celebran la Navidad incluyendo la participación en la Novena al Divino Niño.

¿Y qué es lo más importante en la celebración de Navidad? Aplicando la tradición, es un tiempo para renovar la fe en Dios, amar a los demás, y poner en alto el amor y la paz, sin desconocer que igualmente es para fortalecer la espiritualidad. Para ello es fundamental compartir con los hijos los valores y enseñarles que la felicidad no solo está en los obsequios y en los regalos materiales. Lo primordial es disfrutar con alegría y espiritualidad.

Hablemos ahora de las viandas de Navidad, llamada por la gran mayoría “Cena de Navidad”. Dependiendo de la ciudad, del territorio o el país, las viandas son básicamente aquellas comidas tradicionales para estas fechas. En Colombia lo más apetecido y tradicional son los tamales, la lechona, el asado, el pernil de cerdo, el pavo, el ajiaco, la natilla, los buñuelos, los postres y otras viandas más, – dependiendo de la región.

Con  referencia a las bebidas, estas también son variadas: reitero –dependiendo de la región, ciudad o país–.

Algo importante por estas fechas, son las compras de Navidad, los regalos y detalles para la familia, las amistades y hasta para los “buenos vecinos”. Y les decía la semana pasada, que si usted se gana más de diez millones de pesos mensuales, es funcionario público, “podrítico”, parlamentario, narcotraficante, o tiene bienes de fortuna, una suegra o una mujer rica o un marido millonario, métase a los centros comerciales para que los atraquen.

Pero si no tiene nada de lo descrito anteriormente, lo mejor es acudir y comprar en los almacenes populares. Por lo general en las grandes superficies o centros comerciales, se termina pagando tres veces lo que realmente vale el artículo y les voy a narrar una experiencia: Hace un año para un evento necesitaba un traje completo: Pantalón, camisa, corbata, zapatos, chaqueta, medias y todo lo demás.

Primero recorrí algunos almacenes populares y todo lo descrito anteriormente –absolutamente todo–, en varios almacenes populares me salía costando un promedio de trescientos ochenta mil pesos.

Pero conociendo que en dichos almacenes todo sale más favorable, de todas maneras, buscando los mismos elementos, el valor total ascendía a setecientos veinte mil pesos, es decir, una diferencia o sobre precio de trescientos cuarenta mil pesos.

Mi olfato periodístico me llevó a investigar a qué obedecía el fenómeno o aumento en los precios, aclarando que busqué exactamente lo mismo narrado arriba, las mismas marcas, el mismo diseño y todo igual. ¿A qué obedecía el fenómeno? Es sencillo, por el arriendo de un local en sectores populares se podría pagar entre tres y cinco millones de pesos, mientras que en un centro comercial, un local con la misma área puede llegar a costar de veinte a treinta y cinco millones de pesos sin incluir la administración y todo lo demás. Y yo diría que es lógico; un comerciante no tiene por qué perder y por eso la mercancía es más costosa y las llamadas promociones son un engaño.   

A propósito de compras, hace poco terminé de escribir mi tercer libro llamado “¿Y cómo es la vuelta?”, donde precisamente, hago una serie de sugerencias y recomendaciones para no caer en engaños ni por ésta época de Navidad ni en ninguna otra época, porque en el libro abarco temas y prevenciones para triunfar en los tres aspectos fundamentales en la vida del hombre. Y algo importante: Si quiere que se lo obsequie de Navidad, puede comprar cualquiera de mis otras dos obras: La Novela “El Imperio de Terror” y el libro “La gran farsa de la izquierda”. Luego de adquirir cualquiera de estas dos obras, me hace llegar el comprobante de pago y procederé a enviarle mi obsequio, el libro “¿Y cómo es la vuelta?”.

Cualquiera de las tres obras las puede adquirir a través de la página www.literaturaenlinea.com Más información en el teléfono WhatsApp 319 111 1109.

* Luis Hernando Granada C., Periodista y Publicista con más de 50 años de experiencia como Director y colaborador de varios medios impresos y digitales, Ex subdirector de la Revista El Congreso, autor de la Novela “El Imperio del terror” y los libros  “¿Y cómo es la vuelta?” y “La gran farsa de la izquierda” y  Gestor Cultural del Tolima. 

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