Las inevitables consecuencias econ贸micas del suicidio colombiano

Escribe: Marcelo Duclos*

PIE DE FOTO: Las propuestas de Petro son un claro camino al suicidio econ贸mico. Colombia, otro pa铆s de la regi贸n que cae en manos del oscurantismo y el pensamiento empe帽ado en creer soluciones m谩gicas.

El programa de gobierno de Gustavo Petro no arrojar谩 sorpresas, ni mucho menos beneficios. El 煤nico misterio es el punto de desastre al que llevar谩 a la econom铆a colombiana.

鈥溌縀n qu茅 consiste un gobierno de la vida? Yo dir铆a, primero, en la paz. Segundo, en la justicia social. Tercero, en la justicia ambiental鈥. Estas fueron las primeras palabras de Gustavo Petro como presidente electo. En su discurso hab铆a un odioso tono de poeta, apoyado de 鈥渆dulcorantes鈥 literarios, como si estuviese filosofando en un bar con amigos de izquierda a altas horas de la noche, y con una melod铆a que recuerda a los discursos de Fidel Castro. Sin embargo, lejos de lo rimbombante de sus declaraciones, la verdad es que el suicidio colombiano es un hecho y tendr谩 sus consecuencias m谩s temprano que tarde.

Uno de los puntales fundamentales de su plataforma es la 鈥渞eforma agraria鈥. Seg煤n el pr贸ximo oficialismo en Colombia, los pocos propietarios de la mayor parte de la tierra explican una de las principales razones de la 鈥渄esigualdad鈥 que se proponen desterrar. Para tratar de matizar la propuesta, Petro y compa帽铆a han dicho que no tienen en mente expropiaciones a lo Ch谩vez para llevar a cabo esta pol茅mica iniciativa. Sin embargo, s铆 consideran que por medio de regulaciones, intervenciones e incrementos impositivos podr谩n llevar a cabo lo que los medios internacionales denominaron torpemente un 鈥渁mbicioso objetivo鈥.

A principios de mes, la Oficina de Estudios Econ贸micos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia confirm贸 que, por primera vez en 31 a帽os, las exportaciones no mineras llegaron al valor m谩s alto. Los datos muestran que, entre enero y abril, los bienes que no est谩n relacionados con el sector energ茅tico minero superaron los 7.000 millones de d贸lares. Esta cifra significa un 25,9% de incremento con relaci贸n al mismo per铆odo del a帽o pasado y de un 40,3% de antes de la pandemia.

Adem谩s del predecible buen desempe帽o del caf茅, mercados como el de las flores, el pescado, el papel, el hierro y el acero apuntalaron el crecimiento r茅cord que ahora tendr谩 un futuro incierto con un considerable incremento en los marcos regulatorios e impositivos.

Aunque Petro prometa no expropiar, varios pa铆ses de la regi贸n ya demostraron que no hace falta una estatizaci贸n total de una determinada 谩rea para arruinarla. Las distorsiones en todos los mercados afectados por el intento de reforma agraria ser谩 un retroceso a todo un rubro, el cual ya demostr贸 que no tiene nada que envidiarle al campo energ茅tico a la hora de ofrecerle bienes y servicios al mundo.

Pero, aunque el mismo mercado va reduciendo la dependencia del sector energ茅tico y los hidrocarburos ya no sean la principal fuente de divisas para el pa铆s, Petro est谩 encaprichado con la 鈥渆nerg铆a verde鈥 y comenzar谩 a implementar un plan para desmontar el esquema de exploraci贸n petrol铆fera. Su idea es dejar atr谩s la 鈥渆conom铆a extractivista鈥. Cabe recordar que el mismo Lula da Silva reconoci贸 en su gesti贸n que la idea era un disparo en el pie, por lo que la descart贸, a pesar del enojo de sus socios izquierdistas.

Aunque Petro mira con admiraci贸n al modelo de Pa铆ses Bajos, deber铆a supervisar tambi茅n lo que ocurri贸 en Alemania. No solamente los funcionarios conservadores de 脕ngela Merker ya se arrepintieron de abandonar la energ铆a nuclear. El desastre energ茅tico ocurrido luego de la invasi贸n de Rusia a Ucrania hizo que hasta m谩s de un verde (actualmente en la coalici贸n oficialista) se haya manifestado arrepentido en privado.

Otra cosa que parece ignorar Petro es que los Pa铆ses Bajos, adem谩s de tener menos de la mitad de territorio y casi un tercio de la poblaci贸n de Colombia es que all铆 no piensan suicidarse econ贸micamente con impuestos y regulaciones. El potencial que le otorga el respeto a la propiedad privada, el libre comercio y la eurozona, adem谩s de las condiciones mencionadas, permite desarrollar los avances e贸licos y de energ铆as limpias. El desastre que generar谩 Petro de la mano de su propuesta econ贸mica, sin dudas revertir谩 el proceso de los mercados no energ茅ticos y, a diferencia de lo que propone, en alg煤n momento Colombia hasta puede incrementar su dependencia de los factores que el nuevo gobierno pretende desarticular.

Otro fracaso predecible, que tendr谩 impacto en el 谩mbito fiscal (y seguramente abra la puerta para un desajuste inflacionario mediante la irresponsabilidad monetaria) es el de la propuesta de que el Estado avance sobre el sistema de pensiones. Esto ya se ha visto en Argentina, que durante los primeros a帽os del kirchnerismo abandon贸 el sistema mixto, similar al que tiene Colombia, tambi茅n implementado desde principios de los noventa.

Las vagas propuestas de mejorar y complementar un cuestionado sistema en la actualidad recuerdan mucho al proceso impulsado por Cristina Kirchner, que tampoco reconoci贸 de un primer momento el robo que pensaban hacer a los fondos de pensi贸n privados.

Desde la implementaci贸n de las AFJP (AFP en Colombia) los argentinos pod铆an elegir libremente el sistema estatal de reparto o la capitalizaci贸n privada. En el primer a帽o de mandato, luego de la presidencia de su marido, CFK impuls贸 una primera ley para que las personas que deseen retornar al sistema p煤blico puedan hacerlo. Las explicaciones en su momento eran muy similares al tono de campa帽a de Petro: aseguraban que no pensaban erradicar el sistema privado, solamente de incrementar las opciones.

As铆 sali贸 una primera ley que reabri贸 el mercado de pases, pero la cantidad de personas que se movi贸, como el gobierno quer铆a, no alcanz贸 las expectativas del kirchnerismo. 驴El resultado? Al a帽o siguiente, en 2008, contradiciendo todos los argumentos para impulsar y aprobar la ley anterior, pasaron coercitivamente todos los fondos privados al sistema gubernamental. Uno de los robos m谩s impunes de lo que la historia argentina tenga memoria.

驴El resultado? Los jubilados argentinos que hoy cobran la jubilaci贸n b谩sica no alcanzan al monto equivalente a 150 d贸lares. El que piense que los 255 actuales de la m铆nima colombiana se va a incrementar con el recetario fracasado de Petro puede mirar el desempe帽o de los gobiernos que m谩s festejaron su llegada a la presidencia.

* Marcelo Duclos, naci贸 en Buenos Aires en 1981, estudi贸 periodismo en Taller Escuela Agencia y realiz贸 la maestr铆a de Ciencias Pol铆ticas y Econom铆a en Eseade. Es columnista de opini贸n invitado de Perfil, Infobae y m煤sico.

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