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Los gobiernos son corruptos desde antes de Cristo

Escribe: William H. Peterson*

Haskell reflexion贸 sobre el posible significado del Pont du Gard y se pregunt贸: 驴Qu茅 tipo de civilizaci贸n hab铆a creado una estructura tan asombrosa, duradera y hermosa, que hab铆a sobrevivido mil a帽os, y luego hab铆a desaparecido? (X)

Los tentadores y tentados de las campa帽as actuales son parte integral de la historia de la corrupci贸n. Las competencias pol铆ticas no son b谩sicamente distintas de las de ayer.

驴Cu谩l ha sido el grado de corrupci贸n pol铆tica en nuestra historia escrita y c贸mo se origin贸? Una indicaci贸n de su grado y origen puede encontrarse en un libro escrito por H. J. Haskell y publicado por Alfred A. Knopf en 1939. El libro es The New Deal in Old Rome.

Haskell, periodista en el Kansas City Star, qued贸 al tiempo intrigado e inspirado a finales de la d茅cada de 1930 cuando junto a su esposa llegaron ante el Pont du Gard, fuente y acueducto de piedra que se levanta 49 metros por encima del r铆o junto a Avignon, en el sur de Francia. Este triunfo de la ingenier铆a y la arquitectura fue construido por los romanos hace unos dos milenios. Sigue en pie, testimonio mudo del genio de Roma. Pero tambi茅n plantea la pregunta: 驴Qu茅 pas贸 con la gloria que fue Roma?

El magn铆fico Pont du Gard fascin贸 a Haskell. Tal vez la fascinaci贸n fue del mismo tipo de la de Edward Gibbon cuando paseaba junto al Muro de Adriano, que se帽ala la frontera y la l铆nea defensiva del norte de la Roma brit谩nica. A Gibbon le hizo escribir la Historia de la decadencia y ca铆da del imperio romano, apareciendo su primer tomo en 1776.

Volvamos a Haskell. Este reflexion贸 sobre el posible significado del Pont du Gard y se pregunt贸: 驴Qu茅 tipo de civilizaci贸n hab铆a creado una estructura tan asombrosa, duradera y hermosa, que hab铆a sobrevivido mil a帽os, y luego hab铆a desaparecido? Y adem谩s el periodista estadounidense se pregunt贸: 驴por qu茅 la desaparici贸n? De vuelta a Estados Unidos, Haskell discuti贸 estas cuestiones con Katharine Dayton,

amiga y autora teatral.

Eran los tiempos de la Gran Depresi贸n, el apogeo del New Deal, de enormes medidas intervencionistas tras la expansi贸n de la Reserva Federal y la contracci贸n de la oferta monetaria a finales de la d茅cada de 1920 y principios de la de 1930 y de los fallidos programas de la administraci贸n Hoover, siendo los m谩s importantes la Ley del Mercado Agr铆cola de 1929, el Arancel Smoot-Hawley de 1930 y la Corporaci贸n Financiera de Reconstrucci贸n de 1932. Pero en ese momento tambi茅n se hab铆an venido abajo varios programas del New Deal. La depresi贸n segu铆a adelante, aunque FDR y su New Deal hab铆an ganado en 1936 con una mayor铆a mayor que en 1932. Un enorme desempleo persist铆a a帽o tras a帽o e incluso aument贸 en 1938.

Miss Dayton cont贸 a Haskell su conversaci贸n con el eminente historiador de la antig眉edad y arque贸logo James Breasted poco antes de que este muriera. Le hab铆a preguntado si hab铆a descubierto new deals en el mundo antiguo. 脡l respondi贸: 鈥淪铆 querida, he descubierto al menos una docena鈥.

De ah铆 la referencia al New Deal en el t铆tulo del libro de Haskell. En 茅l argumentaba, al igual que Gibbon, que no fue la fortaleza de los invasores germ谩nicos lo que hundi贸 a Roma, sino la corrupci贸n moral y econ贸mica de la Ciudad Eterna. Haskell sosten铆a que la corrupci贸n apareci贸 a partir de un patr贸n de mayoritarismo (populismo) e intervencionismo (amplia interferencia p煤blica en un sistema de mercado).

Esas interferencias se ven en los equivalentes romanos de, en t茅rminos del New Deal, un Comit茅 para la Conciliaci贸n de la Deuda Agr铆cola, una Administraci贸n de Reasentamiento, una Administraci贸n de Obras P煤blicas, una Administraci贸n de Alivio Alimentario, una Corporaci贸n de Pr茅stamo a Due帽os de Viviendas, un granero comunal y as铆 sucesivamente.

Este popurr铆 de medidas intervencionistas se resume frecuentemente por parte de los historiadores de Roma como 鈥減an y circo鈥. Llev贸 a Roma, sostiene Haskell, a la amoralidad, mayores intervenciones, m谩s corrupci贸n, estallidos de inflaci贸n y finalmente a un estado totalitario, contribuyendo todo a la decadencia y ca铆da de Roma.

驴Amoralidad?

Advertid c贸mo Mises apela igualmente a 鈥渓os patrones de moralidad鈥 al hablar sobre Roma en La acci贸n humana: La maravillosa civilizaci贸n de la antig眉edad pereci贸 porque no ajust贸 su c贸digo moral y su sistema legal a los requisitos de la econom铆a de mercado. Un orden social est谩 condenado si las acciones que requiere su funcionamiento normal son rechazadas por los patrones de la moralidad, son declaradas ilegales por las leyes del pa铆s y son perseguidas penalmente por los tribunales y la polic铆a. El Imperio Romano se desmoron贸 porque le falt贸 el esp铆ritu del liberalismo y la libre empresa. La pol铆tica de intervencionismo y su corolario pol铆tico, el principio del l铆der, descompusieron el poderoso imperio, ya que necesariamente desintegran y destruyen siempre cualquier entidad social.

Un mensaje de indicaciones incorrectas

El periodista Haskell observaba que hab铆a mucha amoralidad, si no inmoralidad, en el mayoritarismo e intervencionismo romanos. En este sentido, ver sus referencias al Manual de pol铆tica de Quinto Cicer贸n, hermano peque帽o del gran Marco Cicer贸n (A.C. 106-43), l铆der en el senado romano. Marco se present贸 al consulado romano en los 煤ltimos tiempos de la rep煤blica y Quinto evidentemente pensaba que su hermano ten铆a demasiados principios, demasiado poco conocimiento de las enrevesadas maneras pol铆ticas, como para ganar. Por tanto, aunque su mordaz manual estaba dedicado a Marco Cicer贸n (igual que Maquiavelo dedic贸 su manual similar sobre pol铆tica, El pr铆ncipe, a Lorenzo de M茅dicis, de Florencia), su mensaje de indicaciones parece atemporal (relevante para los pol铆ticos maquinadores de hoy, unos 2.000 a帽os despu茅s), as铆 como propicio para la corrupci贸n.

Mira, dec铆a Quinto a su hermano, como senador y abogado ilustre, con muchos casos de 茅xito en tu haber, recuerda a tus clientes tus brillantes servicios y cobra tus pagar茅s pol铆ticos. Asimismo, como tambi茅n votan los ciudadanos en distritos perif茅ricos, haz una gira, saluda a tus electores rurales, des茅ales felicidad, familias felices, largas vidas, buena salud, buenas cosechas y, por supuesto, p铆deles que voten.

Y, por supuesto, tambi茅n a los ciudadanos urbanos, besa beb茅s, abraza ancianas, sonr铆e en p煤blico, aprieta manos, palmea espaldas, cuenta chistes y, sobre todo (o por debajo de todo), consigue votos, la raz贸n de ser del pol铆tico. Di a los ciudadanos, en la ciudad y en las regiones perif茅ricas, que son la sal de la tierra, la fuerza del pa铆s, el pueblo elegido por Dios. Diles cualquier cosa. Haz que sepan personalmente, Marco, lo mucho que los admiras y valoras su consejo, su amistad, su afecto鈥 y su voto. Es decir, adula a los votantes, d贸rales la p铆ldora, juega al juego. Como escrib铆a Quinto a su hermano, citado por Haskell: 鈥淯no tiene una gran necesidad de maneras halagadoras, que, aunque puedan ser err贸neas y vergonzosas en otros aspectos de la vida, son indispensables para conseguir el cargo鈥.

Otra cosa, continuaba Quinto, no seas excesivamente escrupuloso o cuidadoso en tu campa帽a electoral. S茅 generoso, incluso pr贸digo, con promesas de bot铆n, recompensas, empleos, contratos, obras p煤blicas, favores que puedes otorgar una vez en el cargo. 鈥淪iendo como es la naturaleza humana, todos los hombres prefieren una falsa promesa a un rechazo directo. En el peor de los casos, el hombre al que has mentido puede enfadarse. Ese riesgo, si haces una promesa, es incierto, se ha retrasado y afecta solo a unos pocos. Pero s铆 rechazas enfadas a muchos con seguridad, y a todos a la vez鈥.

Quinto cubr铆a todos los 谩ngulos. Escrib铆a: 鈥淩epito, querido hermano Marco, no hay necesidad de ser reservado o de evitar cuestionar la honradez e integridad de tu oposici贸n. Tus rivales para el cargo sin duda recurrir谩n al soborno y otros trucos por debajo de la mesa. 驴Correcto? Por tanto, lucha contra el fuego con fuego鈥, aconsejaba Quinto. 鈥淭rata t煤 de sobornar, compra a tus enemigos, convi茅rtelos en aliados鈥. 驴Por qu茅 no probar tambi茅n con el esc谩ndalo? 鈥淚dea, si es posible鈥, dec铆a Quinto, 鈥渃贸mo conseguir iniciar un nuevo esc谩ndalo contra tus rivales por delito o inmoralidad o corrupci贸n, de acuerdo con sus caracteres鈥.

Esta 煤ltima idea tuvo 茅xito. Catilina, el rival clave de Marco Cicer贸n en las elecciones, aparentemente estaba realizando pagos il铆citos a votantes y cargos clave. Pero en sus discursos en el senado, Cicer贸n fue m谩s all谩 de esos pecadillos y acus贸 a Catilina de un delito tras otro, de una atrocidad tras otra, incluyendo asesinato, adulterio, intento de masacre, intento de incesto y matrimonio con una ni帽a que hab铆a engendrado con una amante. Cicer贸n preguntaba: 鈥淨uo usque, Catilina, abutere patientia nostra?鈥 (驴Cu谩nto tiempo abusar谩s Catilina de nuestra paciencia?). Por muy absurdas que fueran las acusaciones, cayeron en los o铆dos apropiados. Catilina perdi贸 las elecciones.

Cuanto m谩s cambian las cosas鈥

驴Pero qu茅 estaba pasando realmente hace dos milenios que nos importe en nuestra propia 茅poca de corrupci贸n pol铆tica y gobierno bastante ilimitado? Pensadlo. La campa帽a de elecciones de Cicer贸n era parte de un juego universal que llega hasta hoy, una guerra de ofertas, una guerra de difamaciones entre partidos y candidatos rivales, con cada partido y candidato tratando de prometer m谩s y denigrar m谩s al otro, mientras que los cortejados y demasiado frecuentemente avariciosos votantes se embelesan con la adoraci贸n y el saqueo p煤blico que llueve o va a llover sobre ellos.

Hist贸ricamente, partidos y candidatos hace tiempo que recurren a estrategias de campa帽a de medias verdades, si no de calculados enga帽os, artificios, ilusiones y otras estratagemas que muchos votantes, entonces y ahora, solo entienden a medias y sospechan a medias que son un timo. A pesar de todo, mucho, si no la mayor铆a del electorado se ve atra铆do y corrompido por una campa帽a electoral: gladiadores pol铆ticos atacando las reputaciones de sus oponentes, la tentaci贸n de algo a cambio de nada, el deseo de certidumbre en una existencia incierta, el deseo de seguridad en un mundo inseguro. Muchos votantes recuerdan al pensamiento de Oscar Wilde: 鈥淧uedo resistir todo, salvo la tentaci贸n鈥.

As铆 que los tentadores y tentados de las campa帽as actuales son parte integral de la historia de la corrupci贸n. Las competencias pol铆ticas no son b谩sicamente distintas de las de ayer. La algarab铆a y los gui帽os de entendimiento persisten, acompa帽ados por el carisma pol铆tico y la habilidad oratoria habituales, por cataratas de palabrer铆a y grandilocuencia, por convenciones pol铆ticas llenas de insignias, bandas, banderas, banderines y globos de campa帽a, por desfiles de bandas de m煤sica y brillantes coches abiertos a los que se suben los sonrientes candidatos saludando a lo largo del desfile a las

multitudes que los adoran.

Todo este espect谩culo cl谩sico es al mismo tiempo aletargante e hipn贸tico, si no es confuso, para el electorado. Pero tambi茅n es en su conjunto cautivador, persuasivo y envolvente. Igual que los lemas pol铆ticos: 鈥淐artago debe ser destruida鈥. 鈥淯n pollo en cada cazuela鈥. 鈥淢uerte a los hunos鈥. 鈥淯namos las dos Alemanias鈥. 鈥淧az y prosperidad鈥. 鈥淰eni, vidi, vici鈥. 鈥淭rabajadores del mundo, un铆os鈥. 鈥淭ippecanoe and Tyler Too鈥. 鈥淯n nuevo reparto鈥. 鈥淓l acuerdo justo y honesto鈥. 鈥淟a nueva libertad鈥. 鈥淟a comunidad europea鈥. 鈥淓l para铆so de los trabajadores鈥. 鈥淯n nuevo principio鈥. 鈥淯na mayor esfera de prosperidad compartida en Asia鈥.

驴Pues entonces, en tiempos de Cicer贸n, y ahora cuentan los candidatos la verdad, toda la verdad y nada m谩s que la verdad? 驴Creen realmente los propios votantes toda la palabrer铆a y grandilocuencia de la campa帽a? Muchos, tal vez la mayor铆a, evidentemente lo hacen. Pero bastantes de ellos se dan con el codo y gui帽an los ojos. Como comentaba Haskell sobre los tejemanejes electorales en la Roma antigua: 鈥淧robablemente a Cicer贸n le hab铆a sorprendido saber que sus acusaciones electorales (contra Catilina) se tomar铆an en serio en la posteridad鈥.

Haskell conclu铆a su libro con un ap茅ndice de intervenciones, promesas electorales y ardides que no funcionaron. Lo llama una 鈥淐ronolog铆a de medidas romanas de New Deal y otros experimentos econ贸micos鈥. Algunos casos destacados:

367 A.C.鈥擫icinio Estol贸n: moratoria en las deudas.

357 A.C.鈥擳ipo m谩ximo de inter茅s fijado en el 8鈪%.

342 A.C.鈥擜bolici贸n del inter茅s para favorecer a los deudores; ley ignorada pronto.

217 A.C.鈥擠evaluaci贸n monetaria para cubrir las necesidades financieras en la segunda guerra con Cartago.

133-121 A.C.鈥擫os Gracos: reforma de la administraci贸n, administraci贸n de obras p煤blicas, graneros comunales, sistema con dos precios para el trigo, vendido por el gobierno a 32 centavos la fanega (equivalente de 1939), muy por debajo del precio de mercado, para quienes estuvieran dispuestos a esperar en cola.

58 A.C.鈥擳rigo gratuito como subsidio.

49-44 A.C.鈥擩ulio C茅sar: p谩nico en Roma cuando C茅sar cruzar el Rubic贸n, huida de capital, colapso inmobiliario. Soluciones: deudas rebajadas bas谩ndose en los valores previos a laguerra; reforma de la administraci贸n, 80.000 personas pierden la ayuda social y se les traslada fuera de Roma; las listas de ayuda sociales recortadas a la mitad con duras pruebas (320.000 a 150.000); medidas en contra del atesoramiento, con inversi贸n obligatoria en tierras italianas; administraci贸n de obras p煤blicas, trabajo en carreteras, edificios p煤blicos, proyectos de recuperaci贸n de tierras.

29-9 A.C.鈥擜ugusto: proyectos m谩s extensos de la administraci贸n de obras p煤blicas; grandes gratificaciones a los soldados; pol铆tica de dinero barato de los saqueos de Egipto y gran acu帽aci贸n de oro y plata de las minas p煤blicas; precios en aumento; listas de alivio social, que se hab铆an expandido despu茅s de la muerte de Julia C茅sar, recortadas de 320.000 a 200.000.

9 D.C.鈥擠omiciano: administraci贸n de ajuste agr铆cola, la mitad de las vi帽as provinciales destruidas para detener la sobreproducci贸n de vino.

97-106 D.C.鈥擭erva y Trajano: administraci贸n de cr茅dito agr铆cola, con pr茅stamos a granjeros a la mitad del tipo de mercado; ayuda p煤blica a los hijos de las familias pobres; se obliga a los senadores a invertir un tercio de su riqueza en tierras italianas.

117-211 D.C.鈥擜driano y sucesores: gasto desmesurado en obras p煤blicas por el gobierno central y de las ciudades, seguido posteriormente por enormes gastos para la guerra, agotando tanto las reservas como los recursos fiscales.

212-273 D.C.鈥擜ltos impuestos e inflaci贸n, desmoralizaci贸n de los negocios, quiebra de la clase media.

274 D.C.鈥擜ureliano: extensi贸n de la ayuda social, sustituyendo el trigo por pan y a帽adiendo cerdo, aceite de oliva y sal gratuitos; el derecho a la ayuda se hace hereditario. Impuestos ruinosos; inflaci贸n galopante.

284-476 A.D.鈥擠iocleciano y sucesores: impuestos disparados; inflaci贸n por una divisa sobrevalorada con precios desmesurados; lamentable edicto de Diocleciano del a帽o 301 ordenando controles de salarios y precios bajo pena de muerte; estado totalitario, desplome de la producci贸n agr铆cola; invasi贸n de las tribus germ谩nicas, reubicaci贸n del capital; fin del imperio occidental.

Al impulso de la intervenci贸n y corrupci贸n romanas se une el aumento de la inflaci贸n romana. Ese aumento se refleja en la disminuci贸n del contenido de plata en la moneda circulante romana, el denario, de pr谩cticamente plata pura (salvo un agente endurecedor) bajo el gobierno de Augusto (44 A.C.-14 B.C.) a cobre pr谩cticamente puro (con s贸lo una capa de plata) bajo el gobierno de Diocleciano (284-305 D.C.).

Publicado originalmente como 鈥淭he Taproots of Political Corruption鈥, en The Freeman, Diciembre de 1990

* William H. Peterson聽(1921-2012) fue el ganador del Premio Schlarbaum 2005 a la Trayectoria en el Estudio de la Libertad.聽Fue investigador adjunto del Instituto Mises y distinguido profesor em茅rito de filosof铆a empresarial de Lundy en la Universidad de Campbell en Carolina del Norte.聽En AERC 2018 se llev贸 a cabo un panel de 鈥淗omenaje al estudiante y colega de Mises, William H. Peterson鈥.

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