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Mingas y paros: otra estrategia de la izquierda

Escribe: Sa煤l Hern谩ndez Bol铆var*.-

No hay duda de que el paro de este mi茅rcoles 21 de octubre era un c贸ctel venenoso fraguado por la extrema izquierda.

Desde que las relaciones entre los seres humanos empezaron a tramitarse bajo razonamientos m谩s o menos consensuados, la pol铆tica ha sido un ejercicio relativamente simple y predecible.

Basta ver que los resultados electorales son casi siempre l贸gicos. Por ejemplo, en Nueva Zelanda, ese peque帽o y pr贸spero pa铆s de cinco millones de habitantes, la primer ministro, Jacinda Ardern, tom贸 todas las medidas que consider贸 necesarias contra el Covid-19 con resultados dif铆ciles de mejorar: apenas 1.883 casos de contagio y 25 fallecimientos, mientras que Antioquia, con una poblaci贸n similar, tiene m谩s de 138.000 casos de contagio y 2.772 fallecimientos, 100 veces m谩s que en ese lejano pa铆s.

No es de sorprender, entonces, que el Partido Laborista de do帽a Jacinda haya barrido en las elecciones parlamentarias del s谩bado, como tampoco lo ser谩 que Donald Trump sea el 煤nico Presidente de Estados Unidos en perder la reelecci贸n en los 煤ltimos treinta a帽os. Y no porque sea grosero y Biden decente, como dice fr铆volamente Sergio Fajardo, sino porque su gesti贸n frente al Covid-19 ha sido disparatada; todo lo que ha dicho y hecho, en ese frente, ha sido borrar con el codo los buenos resultados econ贸micos que su gesti贸n ven铆a dibujando con mano de artista.

Pero ah铆 est谩n los n煤meros, que hablan por s铆 solos: EE. UU. tiene una poblaci贸n de 330 millones de habitantes; 8,2 millones de contagios y 220.000 fallecimientos. Es decir, Nueva Zelanda tiene 376 contagios por mill贸n y 5 muertos por mill贸n; mientras EE. UU. tiene casi 25.000 contagios por mill贸n y 666 fallecidos por mill贸n.

Por eso, a Trump solo lo salvar铆a la debilidad de su contrincante, cuestionado moralmente y con un estado de salud preocupante por el deterioro de su memoria.

No obstante, en pa铆ses como Colombia el juego pol铆tico no es para nada predecible ni simple, vivimos en un frenes铆 constante que pone en permanente duda la estabilidad que se requiere para que todos los actores de la democracia ejecuten sus papeles con las mayores amplitudes y libertades posibles, con lo cual se obtendr铆an los resultados que vemos en otras latitudes en materia de derrota de la pobreza y la obtenci贸n de elevados niveles de vida, jam谩s so帽ados hace apenas un par de generaciones. Lamentablemente, hemos llegado a un punto en el que la polarizaci贸n ya no implica discrepancias someras que, como dir铆a Ortega y Gasset, son 鈥渃ontiendas que ponen en cuesti贸n ciertas cosas, pero no ponen en cuesti贸n todo鈥, sino a disensos radicales, de esos que pueden llevar a una sociedad a su aniquilaci贸n. Y dec铆a este pensador espa帽ol que 鈥渃uando la sociedad se escinde en dos, deja en absoluto de serlo, se disocia (鈥) y dos sociedades dentro de un mismo espacio social son imposibles鈥.

El futuro de Colombia como Estado unitario es verdaderamente incierto. Continuar por el camino que llevamos nos va a arrojar a un territorio yermo, carente de libertades. Todo lo que pasa a diario, en nuestro pa铆s, parece un acto de opereta.

Dijimos que la juez 30, Clara Ximena Salcedo, tendr铆a que superar el miedo a la venganza de la izquierda para liberar a Uribe, y ya est谩 amenazada de muerte. As铆 mismo, la Periodista Vicky D谩vila est谩 en la mira por haber desnudado las irregularidades contenidas en el expediente del caso de 脕lvaro Uribe. Y, como era de sospecharse, ni los defensores de derechos humanos ni las entidades que defienden la libertad de prensa se han pronunciado en defensa de estas dos valientes.

Por su parte, sujetos de la cala帽a de Roy Barreras y Armando Benedetti, que deber铆an estar presos por sus actos de corrupci贸n, abandonaron el Partido de la U dizque por apoyar al gobierno y no a la paz impune con las farc.

No les pareci贸 mal pertenecer a esa colectividad cuando el gobierno de Santos los ahog贸 en 鈥榤ermelada鈥 ni cuando se valieron de ese partido para sus trapisondas clientelistas. Y resulta tan c贸mico como tr谩gico que Barreras lance su precandidatura a la presidencia de la Rep煤blica al tiempo que promueve la revocatoria de Iv谩n Duque.

Como si fuera poco, salta a escena la minga guerrillera que los ind铆genas del Cauca llevaron a Bogot谩 para que coincidiera con el paro nacional programado para el pasado 21 de octubre. La minga proclama mensajes de odio contra el expresidente Uribe que m谩s parecen amenazas de muerte, y los ind铆genas le reclaman a Duque seguridad en sus territorios aun cuando ellos mismos rechazan la presencia del Ej茅rcito en esas zonas que se han convertido en verdaderas narcorrepubliquetas.

Menos mal que gracias a las acertadas acciones del gobierno, el paro con minga de por medio, no termin贸 en incendio de iglesias como en Chile, pero no hay duda de que se trataba de un coctel venenoso fraguado por la extrema izquierda para ponerle palos a la rueda de la recuperaci贸n econ贸mica tras los estragos que deja la pandemia. Que la pobreza se incremente es lo que m谩s le conviene a la izquierda para mostrarse como la alternativa para rescatar el pa铆s. Es f谩cil predecir hacia d贸nde nos llevan. Por eso ojo con todas las acciones de la izquierda.

** Sa煤l Hern谩ndez Bol铆var es Comunicador social.

Veinte a帽os como columnista de opini贸n en diversos medios nacionales y extranjeros.

@SaulHernandezB

T. de PanAm Post.

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