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Petro insiste en acabar con el petróleo y hundir la economía

Escribe: José Gregorio Martínez*

El efecto positivo que puede tener la política de Gustavo Petro contra el petróleo, el carbón y el gas es mínimo, mientras que el efecto negativo sobre la economía del país sí puede ser significativo y traducirse en mayor desempleo y pobreza.

“La crisis climática no se soluciona sino dejando de extraer el petróleo, el carbón y el gas”, dijo Gustavo Petro este lunes 17 de marzo en el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU, en Nueva York. Su retórica progresista sustentada sobre un romántico discurso ambientalista e indigenista no fue más que la excusa para atacar al capitalismo agregando que “la acumulación del capital mercantil ha sido el causante del daño de la humanidad”.

La cotización del dólar en Colombia detuvo su descenso luego de una caída ininterrumpida durante exactamente un mes. Casualidad o no, este giro en el mercado cambiario coincide con el discurso del presidente Gustavo Petro en el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, donde dio inicio a su gira por Estados Unidos cargando nuevamente contra la extracción de hidrocarburos como el petróleo, el carbón y el gas.

“La única manera de solucionar la crisis climática que aqueja a la humanidad –una de las crisis civilizatorias integrales, porque trae el hambre, trae la enfermedad como lo acabamos de vivir, trae el estancamiento económico y en el fondo trae la guerra, la crisis integral de la humanidad– esa crisis climática no se soluciona sino dejando de extraer el petróleo, el carbón y el gas”, sentenció Petro.

El mandatario colombiano apeló nuevamente al romántico discurso ambientalista e indigenista sin medir las consecuencias económicas para un país que vive en gran medida de la extracción de hidrocarburos, y lo reiteró desde la nación que encabeza la lista de consumidores en el mundo.

“Sabemos que el pueblo indígena puede cuidar mejor la Tierra que cualquier otra cultura sobre la Tierra”, agregó para anunciar que ha convocado a una cumbre de países que tienen responsabilidad territorial sobre la selva amazónica porque –a su juicio– reforestar solo es “una respuesta al equilibrio, pero no la determinante” y hace que “la discusión mundial se esté alejando del núcleo central del problema” y busque solo “maquillajes”.

Agenda anticapitalista

Pero su retórica que encaja con el discurso del mal llamado progresismo solo esconde la intención de atacar al capitalismo y el libre mercado para presentar un nuevo sistema económico como el salvador de la humanidad. Nada distinto a lo que han pretendido sin éxito regímenes como los de Cuba y Venezuela, por ejemplo. La continuación de su alocución así lo evidencia. “No podemos esperar del capital privado la solución fundamental del problema de la crisis climática. Cuatro décadas hemos tomado en toda la existencia humana para convencernos, y se ha convencido, que el mercado lo puede solucionar todo”.

Sin sorpresas, Gustavo Petro agregó que “la acumulación del capital mercantil ha sido el causante del daño de la humanidad” para luego agregar que cree “imperioso que los estados se puedan fortalecer, que la capacidad de planificar puede garantizar los hechos que se tienen que tomar para pasar a convertirnos en unas economías descarbonizadas, sin petróleo y sin carbón”.

Un libreto entre globos de ensayo y contradicciones

Lo que ha dicho el jefe de Estado colombiano este lunes en la ONU no es nada nuevo. Ya el pasado 20 de septiembre, durante su debut en la Asamblea General de las Naciones Unidas, se preguntó “¿Qué es más venenoso para el ser humano? ¿La cocaína o el carbón o el petróleo?”, para pasar de inmediato a atacar los hidrocarburos y defender la sustancia ilegal que ha matado a por sobredosis a 24.775 personas solo en Estados Unidos durante los últimos 12 meses registrados hasta abril de 2022 por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades

(CDC, por sus siglas en inglés).

También durante su participación en el Foro Económico Mundial, conocido como Foro de Davos, que se celebró a mediados de enero, tanto Gustavo Petro como su ministra de Minas, Irene Vélez, hicieron declaraciones en la misma dirección que generaron incertidumbre en los mercados. “Sabemos que muy pronto, quienes son los importadores de carbón, ya no van a estar importando, y nosotros necesitamos rápidamente generar una economía alternativa. Y por otro lado, decidimos también que no vamos a conceder nuevos contratos de exploración de gas y de petróleo”, dijo Vélez, desatando una polémica que el mandatario intento matizar, pero ya hacía pocas horas había instado a los empresarios a avanzar hacia un “capitalismo descarbonizado”.

Fue precisamente la ministra de Minas la primera en soltar en apenas dos meses de iniciado el nuevo gobierno que “no habrá nuevos contratos de exploración y explotación”, según declaraciones ofrecidas a la W Radio. Ante el previsible efecto negativo que generó este anuncio en la economía, Petro intentó recoger las palabras de su funcionaria cuando aún solo empezaban a lanzar globos de ensayo. De esta manera respondió desde su cuenta de Twitter a un comentario de la senadora Paloma Valencia que “en ninguna parte del país se ha prohibido ni el petróleo ni el gas”. Con sus declaraciones en Nueva York que apuntan a acabar con la extracción de petróleo, carbón y gas, Petro se vuelve a contradecir.

Un efecto ambiental mínimo, un daño económico grande

Si bien nadie se opone a una transición energética ordenada, la propuesta movida más por un emotivo discurso ideológico que busca ganar popularidad sobre la base de un ecologismo extremo representa un suicidio para la economía colombiana, basada en cerca de 60% en la explotación de hidrocarburos. Solo el petróleo representa el 40 % de lo que Colombia vende al mundo. Y en lo que respecta a la generación de energía, si se considera la producción total, incluyendo exportaciones, 91,4% corresponde a hidrocarburos (carbón mineral 42,8%, petróleo 33,9%, y gas 14,6%), según una reciente reseña de El Tiempo. Hay que recordar que Colombia aporta solo 0,66 % de las emisiones globales de efecto invernadero,

ranking encabezado por China con más de 32%.

Esto quiere decir que el efecto positivo que puede tener la política de Petro contra el petróleo, el carbón y el gas es mínimo, mientras que el efecto negativo sobre la economía del país sí puede ser significativo y traducirse en mayor desempleo y pobreza. Y es que, naturalmente, la incertidumbre es uno de los principales factores que inciden en los mercados. La cotización del dólar que comenzó a bajar ininterrumpidamente desde el pasado 17 de marzo consiguió un freno justo este 17 de abril, mientras Petro insistía con su discurso de “descarbonización” de la economía. De los 4.425 pesos en los que había cerrado el viernes la divisa estadounidense, este lunes subió para cerrar en un promedio de 4.435. La reducción de la inflación en Estados Unidos había sido el factor al que se le atribuía el descenso.

En el transcurso de la semana se sabrá si una eventual reducción de las tasas de interés de la FED (Reserva Federal de EE. UU.) incidirá en la cotización o si el factor interno de la incertidumbre política ganará protagonismo.

* José Gregorio Martínez, Periodista venezolano dedicado a las fuentes de Política y Economía. Editor jefe de PanAm Post. Experiencia previa en medios como NTN24, El Mundo Economía & Negocios, Diario La Verdad y Globovisión.

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