¿Qué hacen un coronel ruso y un espía venezolano en Colombia?

Escribe: Gabriela Moreno*

El coronel ruso Dmitry Vladimirovich Tarantsоv salió de Estados Unidos en 2015 por presuntamente haber estado interviniendo en los comicios presidenciales del año siguiente.

Inteligencia colombiana descubre a un coronel ruso experto en espionaje electrónico y otro venezolano que se hacía pasar por entrenador de fútbol.

La inquietud de Colombia por la “cooperación estratégica” entre Rusia y Venezuela tiene cada vez más motivos para justificarse, tras descubrir en su territorio a dos funcionarios de estas naciones vinculados con actividades irregulares a sólo mes y medio de las elecciones presidenciales.

Según un reporte de RCN, la inteligencia colombiana registra la presencia del coronel ruso experto en ciberespionaje, Dmitry Vladimirovich Tarantsоv, quien salió de Estados Unidos en 2015 por presuntamente haber estado interviniendo en los comicios del año siguiente.

Su nombre aparece en un informe de inteligencia del Senado de EE. UU. sobre la supuesta interferencia del gobierno ruso en las elecciones presidenciales de 2016.

Un espía identificado

Tarantsоv está acreditado en Colombia como agregado militar de la embajada de Rusia desde 2019, pero su estadía ahora genera incertidumbre, considerando que el expediente del Senado estadounidense señala que Moscú dirigió actividades de espionaje desde 2014 hasta 2017 contra la infraestructura electoral de los Estados Unidos a nivel local y estatal mediante métodos convencionales para obtener información clasificada, como “el reclutamiento de personas por canales no autorizados y el uso de maniobras de contravigilancia durante reuniones”.

Ese periodo coincide con el de la misión diplomática que el coronel ruso lideraba en suelo norteamericano. Que aquello se repita en Colombia, donde ya reina la desconfianza en el sistema después de que distintos sectores hablaran de fraude en las legislativas de marzo pasado, es parte de las sospechas. Tarantsоv tendría como objetivo conocer las plataformas de comunicación e informática de las Fuerzas Armadas, así como detalles del hardware y software del Gobierno, revela La FM.

Las acciones, de concretarse, tensarían de nuevo las relaciones entre la Casa de Nariño y el Kremlin, cuando recién superan la fricción por la entrega de armamento al chavismo y el uso de satélites rusos en zonas fronterizas por parte de Nicolás Maduro.

Con antecedentes

La Fuerza Aérea Colombiana (FAC) registra un historial de aeronaves rusas que han violado las normas del espacio aéreo en por lo menos seis ocasiones desde 2013.

Incluso, los residentes del municipio Tame, departamento de Arauca, confirmaron en febrero que cerca del puente fronterizo José Antonio Páez tres aeronaves no identificadas sobrevolaron en los límites del territorio colombiano.

Colombia está atenta desde la detención de dos rusos –Alexander Paristov y Alexander Belousov– que expulsó el gobierno de Iván Duque por intentar comprar información sobre temas estratégicos del país: recursos minerales, redes eléctricas, infraestructura petrolera y centrales hidroeléctricas.

Belousov también fue expulsado del staff diplomático ruso de Bulgaria, Austria, Noruega, Eslovaquia y la República Checa, y se calcula que cerca de 23 miembros del cuerpo diplomático apostados en Bogotá, que ingresaron desde mediados de 2016, arrojan perfiles atípicos, según señaló El Tiempo.

Ahora, al mismo tiempo que la inteligencia colombiana detectaba a Tarantsоv, un espía venezolano que fingía ser entrenador de fútbol para fotografiar las instalaciones del Ejército y la Policía también era detenido y deportado.

Jeiker Valencia Sánchez, conocido con el alias de ‘el Gato’, es la identidad de este espía que investigaciones del Ejército y fuentes confidenciales lo detectaron posando con prendas de contrainteligencia militar de Venezuela.

Los registros de las autoridades indican que ‘el Gato’, quien tiene entrenamiento en explosivos en Cuba, ingresó a Colombia en 2018 y se movió por Córdoba, Bogotá, Norte de Santander y los llanos orientales; sin embargo, sus actividades de espionaje las habría adelantado desde Urabá. Ahora falta aclarar si el espionaje tenía un objetivo militar o político y si existe alguna relación entre las intenciones de estos dos casos.

* Gabriela Moreno, Periodista venezolana residenciada en Chile. Egresada de la Universidad del Zulia. Experiencia como editora y productora de contenidos para medios impresos y digitales con énfasis en las fuentes de política e internacional.

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