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Régimen chino se prepara para arremeter contra minorías

Escribe: Oriana Rivas*

La libertad de culto está legalmente permitida en la Constitución china, pero al régimen eso no le importa. ¿Cuándo los comunistas socialistas respetan los Derechos Humanos? (Archivo)

Detrás de las supuestas intenciones benevolentes del régimen para “forjar un sentido de comunidad” también está la orden de abordar los “peligros ocultos” en el campo de los asuntos étnicos. No es más que un eufemismo para aplicar con más fuerza su libreto de persecución.

La represión del comunismo chino contra grupos minoritarios está más que documentada. Y es que resulta casi redundante hablar de que la dictadura de Xi Jinping arremeta contra estos cuando su propósito es instaurar el “pensamiento de Xi” como la máxima guía para garantizar su continuidad en el poder aniquilando la fe. Solamente en el año 2020 trascendió que 500 cruces de iglesias cristianas en la provincia de Anhui fueron derribadas como una medida para borrar ese símbolo de la mirada pública.

Las cosas no son diferentes para la minoría musulmana uigur, de la región de Xinjiang, o el grupo practicantes llamado Falun Dafa, quienes son creyentes de la escuela de Buda. Todos son sometidos a tratos inhumanos en “centro de reeducación” o sometidos a trabajos forzados hasta renunciar a sus creencias. A pesar de todo eso, desde el Partido Comunista Chino (PCCh) dieron nuevas órdenes: “forjar un sentido de comunidad de la nación china” que exige una mayor integración de los grupos étnicos minoritarios.

Dicha orden parece ser un eufemismo de lo que realmente busca la cúpula china, la cual experimenta su propia represión interna debido a que a Xi Jinping, su máximo líder, no le tiembla el pulso cuando se trata de depurar filas para sacarse de encima a funcionarios que le incomodan. Por ende, las minorías religiosas y étnicas no pueden esperar un trato diferente. En la más reciente reunión de altos directores de políticas de asuntos étnicos de todo el país, citada por South China Morning Post, se les pidió hacer esfuerzos para “construir un sistema de materiales históricos, un sistema de discurso y un sistema de teorías sobre la comunidad de la nación china”.

Xi Jinping disimula persecución religiosa

Detrás de las supuestas intenciones benevolentes del régimen para “forjar un sentido de comunidad” también está la orden de abordar los “peligros ocultos” en el campo de los asuntos étnicos “y salvaguardar la unidad y la estabilidad étnicas”. La urgencia de represión es evidente ya que se les pide “implementar minuciosamente” las últimas decisiones de PCCh en esta materia.

Dado el hermetismo del funcionamiento de la política china, resulta imposible ir al fondo de estos mandatos, pero el expediente y los planes de Xi Jinping solo sirven para inferir lo que podría avecinarse: un 2024 con más represión. Hasta septiembre del año pasado la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CPB) descubrió que el algodón recolectado por uigures en condiciones de esclavitud seguía llegando al país norteamericano en productos a pesar de la ley que prohíbe su importación. Por ende, no se puede esperar que el comunismo chino se detenga ante el enorme negocio que crearon a costa de la persecución.

Xi Jinping busca matizar sus intenciones, como cuando en octubre pasado pidió “hacer esfuerzos para permitir que la gente cultive la conciencia de que personas de todas las etnias están en la misma comunidad”, pero en la práctica la historia es mucho más oscura. Como resultado, solo por mencionar el caso de los ciudadanos cristianos, estos han optado por crear

iglesias clandestinas.

La “nueva era” del régimen en asuntos étnicos

Cabe destacar que la libertad de culto está legalmente permitida en la Constitución china, pero la dictadura ha demostrado lo poco que le importa la legislación. Para atacar ese derecho, el “pensamiento de Xi” fue sumado en 2017 en la Carta Magna para instaurar “el socialismo con características chinas”y entre muchos objetivos, utilizar la religión como arma de persecución.

En ese sentido, una de las frases que más resuena de la línea que dictó el PCCh en su más reciente reunión pertenece a Pan Yue, jefe del partido en la Comisión Nacional de Asuntos Étnicos. Este aseveró que se deben hacer esfuerzos “para abrir una nueva situación de desarrollo de alta calidad del trabajo del partido en asuntos étnicos en la nueva era”.

Los resultados de las nuevas órdenes se verán en los próximos meses.

* Oriana Rivas, Periodista venezolana radicada en Buenos Aires. Investigación para las fuentes de política y economía. Especialista en plataformas digitales y redes sociales.

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