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Trágico final del padre de Caperucita Roja

Escribe: Luis Alejandro López

Según Wikipedia, sobre la historia de Caperucita Roja, siempre se ha dicho que la idea fue de

Charles Perrault, que escribió el cuento en el siglo XVII. Sin embargo, también se dice que sus orígenes son más antiguos; de hecho, hay un poema belga que habla de la historia de una niña que llevaba una túnica roja y que se encuentra con un lobo. Todos en los primeros años de academia conocimos la historia…

Basándose en esa vieja historia, una joven prepago, perteneciente a una de esas escuelas que les ofrecen trabajo como modelos pero que las preparan como chicas prepago o actrices porno, decide aceptar la invitación de un “cliente depravado” que le exigió a la escuela de modelaje, que le enviara una modelo disfrazada de Caperucita Roja porque tenía en su mente la obsesión de “comerse” a Caperucita.

El final de la historia es trágico y los invito a conocer parte de ella; advirtiendo que lo que se narra a continuación es una historia de la vida real consignada en la Novela “El Imperio del terror”, una obra que dio mucho de qué hablar en la pasada Feria del Libro: 

…“en una lujosa residencia, una joven y hermosa mujer recibe una llamada:

—Aló, buenos días.

—Sí, buenos días, por favor Esperanza…

—Sí con ella… ¿Con quién habló?

—Mira te habla Lucía, de la Escuela de Modelaje…

—Ah sí, dime…

—¿Si hablo con Esperanza?

—Sí señora, cuéntame…

—Mira Esperanza, lo que pasa es que tenemos un cliente que quiere vivir una fantasía sexual y te estoy llamando porque en tu hoja de vida nos hablaste de tu gusto por disfrazarte…

—Sí, es cierto… ¿De qué se trata?

—Mira, lo que pasa es que tenemos un viejo cliente que quiere tener una aventura con Caperucita Roja, es decir, que él quiere que la chica que vaya a hacer el amor con él esté disfrazada de Caperucita Roja y pensamos que tú podrías prestar ese servicio…

—Y me imagino que él estará disfrazado de lobo feroz…

—Pues creo que sí; es un señor raro, ya de edad y quiere comerse a Caperucita Roja…

—Uy, qué miedo; tranquila, no hay problema. ¿A dónde tengo que ir o cómo debo actuar?

—Pues según instrucciones del señor, él te espera en el Hotel Astoria, habitación 203 y allí debe llegar Caperucita. Me imagino que tendrás que mostrarte asustada y tratar de huir de él. Es decir, tienes que demostrar las dotes teatrales de las que hablaste en tu información…

—Pierde cuidado, no hay problema. Dime la hora…

—Esta tarde a las cinco…

—Listo, allí estaré. Que tengas un buen día y gracias por tenerme en cuenta.

—De nada; por favor, se cumplida.

—Sí señora…

Había llegado el momento; el reloj marcaba las cinco de la tarde y Esperanza Fandiño, disfrazada de Caperucita, entra a la habitación 203 del Hotel Astoria. Ya en su interior, encuentra encima de una mesita de noche, un pequeño sobre con dinero y una nota con instrucciones; sobre la cama una canasta con frutas. Ella había llegado disfrazada de Caperucita, según las instrucciones. Ella ya iba disfrazada y no vio la necesidad de cambiarse. Toma el sobre y la canasta y sube a la suite, un recinto espacioso y previamente decorado con ambientación de bosque: Paisajes, hojas secas, ramas y todo lo que lo hacía parecer un bosque.

Caperucita entra tímidamente, pero se sobresalta al escuchar un gruñido:   

—Grrrrrr, grrrr…

Caperucita mira a todos lados y ve al lobo, con sus ojos brillantes como echando candela. Su disfraz de lobo era perfecto, lleno de abundante pelo y con garras que parecían reales. De pronto el lobo se para sobre sus patas traseras, gruñe y aulla. Caperucita se asusta y empieza a gemir.

Con voz infantil Caperucita empezó a moverse como huyendo mientras el lobo seguía gruñendo y comienza a corretearla:

—No, señor lobo, por favor, no me haga daño, voy para donde mi abuelita a llevarle estas frutitas…

—Grrrr, grrrr; tu abuela está muy vieja, es a ti a quien voy a devorar.

La voz del lobo sonaba gruesa y amenazante. No había duda que quería hacer real su papel para vivir su fantasía. Ya en dos oportunidades había vivido fantasías con la Mujer Maravilla y Gatubela.

—Grrrr, grrrr, ven acá mi niña, grrrr, grrr.

—No, no señor, no me haga daño…

Caperucita sigue corriendo por la estancia mientras el lobo sigue persiguiéndola, hasta que finalmente la alcanza, la domina y los dos caen al piso. El lobo la levanta entre sus brazos y la lleva a la cama.

No había duda que el lobo estaba excitado y listo, tan listo que simplemente le quita los panty y la posee. Fue un momento rudo y la posesión fue con tanta violencia que de un momento a otro el lobo cae al piso y se lleva las manos al pecho con señas de dolor.

Asustada y preocupada, Caperucita se lanza sobre el lobo, le quita la máscara y el traje y su sorpresa fue aterradora:

—Papá, papá… ¿Qué es esto?

El lobo, aun con las manos sobre el pecho, grita:

—Esperanza, por Dios… ¿qué haces aquí?… ¿Cómo diablos sucedió esto?… ¿Cómo es que andas vendiendo tu cuerpo como una vulgar vagabunda?

—¿Y tú qué haces engañando a mi madre…

—Tu madre y yo ya no tenemos nada; ella simplemente vive conmigo y no te atrevas a censurarme.

Dos sonoras cachetadas sacudieron el rostro de Esperanza, mientras el lobo se vistió y salió de la suite como un loco, maldiciendo y renegando.

Esperanza entre tanto quedó sumida en un mar de lágrimas…

* * * * *

¿Qué pasó después? Lo que había sucedido era grave, perro más grave aun fue lo que sucedió minutos después, con un final trágico. Espere una nueva entrega.

Esta obra solo se puede adquirir a través de la página

www.literaturaenlinea.com

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